Londres. Embajada soviética. Para Maiski, 28 de octubre de 1942. He recibido sus consideraciones. He encontrado en ellas mucho de interesante e instructivo. Varias de sus propuestas coinciden con las medidas que hemos proyectado. No obstante, sigo pensando que, siendo partidario de una guerra fácil, Churchill se dejará influir fácilmente por quienes mantienen el rumbo hacia la derrota de la Unión Soviética, pues la derrota de nuestro país y un compromiso con Alemania a costa de la Unión Soviética constituyen la forma más fácil de guerra de Inglaterra contra Alemania. Por supuesto, los ingleses comprenderán después que, sin el frente ruso en el continente europeo, al quedar Francia fuera de combate, ellos, es decir, los ingleses, están condenados a perecer. Pero ¿cuándo lo comprenderán? Viviremos, veremos. Dudo que los ingleses apoyen la operación del norte. Solo hablan de ello por las apariencias. Churchill nos declaró en Moscú que, para comienzos de la primavera del 43, alrededor de un millón de soldados angloamericanos abrirían un segundo frente en Europa. Pero Churchill pertenece, al parecer, al tipo de personajes que hacen promesas con facilidad para olvidarlas con la misma facilidad o incluso violarlas groseramente. También prometió solemnemente en Moscú bombardear Berlín intensamente durante septiembre y octubre. Sin embargo, no cumplió su promesa y ni siquiera intentó comunicar a Moscú los motivos del incumplimiento. Bien, en adelante sabremos con qué aliados estamos tratando. Confío poco en la operación «Torch». Si, contra lo esperado, esta operación termina con éxito, se podrá aceptar que nos hayan quitado los aviones en aras de esta operación. Le dije a Willkie e informé a Roosevelt que en los próximos 12 meses necesitaremos recibir de EE. UU. 2 millones de toneladas de trigo. Willkie dijo que EE. UU. no tiene dónde colocar el grano y que nuestra solicitud es perfectamente realizable. Roosevelt respondió positivamente, pero no propuso nada concreto. Es completamente acertada su propuesta de involucrar en este asunto a Canadá, que tampoco tiene dónde colocar el grano. Stalin Rzheshevski O. A. Stalin y Churchill. Encuentros. Conversaciones. Discusiones. P. 378. Archivo de Política Exterior de la Federación Rusa. F. 059a. Inv. 7. C. 13. Exp. 5. Fol. 201–206.