23 de febrero de 1943

No. 95, ciudad de Moscú

Camaradas soldados del Ejército Rojo y de la Flota Roja, comandantes y trabajadores políticos, ¡partisanos y partisanas! Hoy celebramos el 25º aniversario de la existencia del Ejército Rojo.

Ha transcurrido un cuarto de siglo desde la creación del Ejército Rojo. Fue creado para luchar contra los invasores extranjeros que pretendían esclavizar nuestro país. El 23 de febrero de 1918, cuando los destacamentos del Ejército Rojo derrotaron completamente a los invasores alemanes cerca de Pskov y Narva, fue declarado el día del nacimiento del Ejército Rojo.

En 1918-1921, en una lucha tenaz contra los invasores extranjeros, el Ejército Rojo defendió el honor, la libertad y la independencia de nuestra Patria Soviética, defendió el derecho de los pueblos de nuestro país a construir su vida como enseñaba el gran Lenin.

Durante dos décadas, el Ejército Rojo protegió el trabajo pacífico y creador del pueblo soviético. Los pueblos de nuestro país nunca olvidaron las intrusiones de los invasores extranjeros en nuestra tierra y se preocuparon incansablemente por fortalecer el poderío del Ejército Rojo, lo equiparon con técnica de combate de primera clase y cultivaron con amor los cuadros de los combatientes soviéticos.

El Ejército Rojo es un ejército de defensa de la paz y de la amistad entre los pueblos de todos los países. No ha sido creado para la conquista de países extranjeros, sino para la defensa de las fronteras del País Soviético. El Ejército Rojo siempre ha respetado los derechos y la independencia de todos los pueblos.

Pero en junio de 1941, la Alemania hitleriana atacó pérfidamente nuestro país, violando de manera burda y vil el tratado de no agresión. Y el Ejército Rojo se vio obligado a emprender la campaña para defender su Patria contra los invasores alemanes y expulsarlos de los confines de nuestro país. Desde ese momento, el Ejército Rojo se convirtió en el ejército de la lucha a muerte contra las tropas hitlerianas, en el ejército de los vengadores por las violencias y humillaciones infligidas por los canallas nazi-fascistas a nuestros hermanos y hermanas en las regiones ocupadas de nuestra Patria.

El 25º aniversario de su existencia lo recibe el Ejército Rojo en el momento decisivo de la Guerra Patria contra la Alemania hitleriana y sus servidores: los italianos, los húngaros, los rumanos, los finlandeses.

Han transcurrido 20 meses desde que el Ejército Rojo libra una lucha heroica sin precedentes en la historia contra la invasión de las hordas fascistas alemanas. Debido a la ausencia de un segundo frente en Europa, el Ejército Rojo soporta solo todo el peso de la guerra. No obstante, el Ejército Rojo no solo ha resistido la embestida de las hordas fascistas alemanas, sino que se ha convertido en el curso de la guerra en una amenaza para los ejércitos fascistas.

En los duros combates del verano y otoño de 1942, el Ejército Rojo cerró el paso a las bestias fascistas. Nuestro pueblo conservará para siempre la memoria de la heroica defensa de Sebastopol y Odesa, de los tenaces combates cerca de Moscú y en las estribaciones del Cáucaso, en la zona de Rzhev y cerca de Leningrado, de la más grandiosa batalla en la historia de las guerras junto a las murallas de Stalingrado. En estas grandes batallas, nuestros valerosos combatientes, comandantes y trabajadores políticos cubrieron de gloria imperecedera las banderas de combate del Ejército Rojo y sentaron una sólida base para la victoria sobre los ejércitos nazis.

Hace tres meses, las tropas del Ejército Rojo iniciaron la ofensiva en los accesos a Stalingrado. Desde entonces, la iniciativa de las acciones militares se encuentra en nuestras manos, y el ritmo y la fuerza de choque de las operaciones ofensivas del Ejército Rojo no se debilitan. Actualmente, el Ejército Rojo, en las duras condiciones del invierno, avanza a lo largo de un frente de 1.500 kilómetros y casi en todas partes obtiene éxitos. En el norte, cerca de Leningrado, en el Frente Central, en los accesos a Járkov, en el Donbás, junto a Rostov, en la costa de los mares de Azov y Negro, el Ejército Rojo asesta golpe tras golpe a las tropas hitlerianas. En tres meses, el Ejército Rojo ha liberado del enemigo el territorio de las provincias de Vorónezh y Stalingrado, de las repúblicas autónomas Chechena-Ingushia, Osetia del Norte, Kabardino-Balkaria y Kalmukia, de los territorios de Stávropol y Krasnodar, de las regiones autónomas Cherkesa, Karacháyev y Adigué, y casi toda la provincia de Rostov, Járkov y Kursk.

Comenzó la expulsión masiva del enemigo del País Soviético.

¿Qué ha cambiado en estos tres meses? ¿De dónde provienen fracasos tan graves de los alemanes? ¿Dónde están las causas de estos fracasos?

Ha cambiado la correlación de fuerzas en el frente soviético-alemán. El hecho es que la Alemania fascista se agota cada vez más y se debilita, mientras que la Unión Soviética despliega cada vez más sus reservas y se fortalece. El tiempo juega en contra de la Alemania fascista.

La Alemania hitleriana, que puso a trabajar para sí la industria militar de Europa, hasta hace poco tenía superioridad frente a la Unión Soviética en técnica y, ante todo, en tanques y aviones. En esto consistía su ventaja. Pero en veinte meses de guerra la situación ha cambiado. Gracias al trabajo abnegado de los obreros, las obreras, los ingenieros y los técnicos de la industria militar de la URSS, durante la guerra ha aumentado la producción de tanques, aviones y cañones. En este mismo tiempo, el enemigo ha sufrido en el frente soviético-alemán enormes pérdidas en material de combate, en especial en tanques, aviones y cañones. Solo en tres meses de la ofensiva del Ejército Rojo en el invierno de 1942–1943, los alemanes perdieron más de 7000 tanques, 4000 aviones, 17000 cañones y muchas otras armas.

Por supuesto, los alemanes intentarán cubrir estas pérdidas, pero no será tan fácil de hacer, ya que se necesitará bastante tiempo para que el adversario pueda reponer estas enormes pérdidas en material técnico. Y el tiempo no espera.

La Alemania hitleriana comenzó la guerra contra la URSS poseyendo una superioridad numérica de tropas movilizadas y listas para el combate en comparación con el Ejército Rojo. En esto residía su ventaja. En 20 meses, sin embargo, la situación ha cambiado también en este ámbito. En batallas defensivas y ofensivas, el Ejército Rojo durante la guerra ha puesto fuera de combate hasta 9 millones de soldados y oficiales alemanes fascistas, de los cuales no menos de 4 millones han sido muertos en el campo de batalla. Han sido completamente derrotados los ejércitos rumano, italiano y húngaro, lanzados por Hitler al frente soviético-alemán. Solo en los últimos tres meses, el Ejército Rojo ha destrozado 112 divisiones enemigas, habiendo matado a más de 700 mil y hecho prisioneros a más de 300 mil hombres.

Por supuesto, el mando alemán tomará todas las medidas para cubrir esta colosal merma. Pero, en primer lugar, el punto débil de los ejércitos alemanes es la escasez de reservas humanas, por lo que se desconoce de qué fuentes se cubrirá esta merma. En segundo lugar, incluso si se supone que los alemanes reunirán por todos los medios, justos e injustos, la cantidad necesaria de hombres, se requerirá no poco tiempo para reunirlos y adiestrarlos. Y el tiempo no espera.

El ejército hitleriano entró en la guerra contra la Unión Soviética teniendo casi dos años de experiencia en la conducción de grandes operaciones militares en Europa con el empleo de los más modernos medios de guerra. El Ejército Rojo, en el primer período de la guerra, naturalmente, no tenía aún ni podía tener tal experiencia militar. En esto consistía la ventaja del ejército nazi-fascista. En veinte meses, sin embargo, la situación cambió también en este ámbito. En el transcurso de la guerra, el Ejército Rojo se convirtió en un ejército regular. Aprendió a batir al enemigo con seguridad, teniendo en cuenta sus puntos débiles y fuertes, tal como lo exige la ciencia militar moderna. Cientos de miles y millones de combatientes del Ejército Rojo se convirtieron en maestros de su arma: el fusil, el sable, la ametralladora, la artillería, el manejo del mortero, el manejo del tanque, la labor de zapador, la aviación. Decenas de miles de comandantes del Ejército Rojo se convirtieron en maestros en la dirección de tropas. Aprendieron a combinar la valentía y el coraje personales con la habilidad para dirigir las tropas en el campo de batalla, desprendiéndose de la táctica lineal, estúpida y perjudicial, y asentándose firmemente en el terreno de la táctica de maniobra.

No puede considerarse casual el hecho de que el mando del Ejército Rojo no solo libere del enemigo la tierra soviética, sino que tampoco deje salir vivo al enemigo de nuestra tierra, llevando a cabo operaciones tan serias de cerco y liquidación de los ejércitos enemigos que pueden servir de modelo del arte militar. Esto es, sin duda, un signo de madurez de nuestros comandantes.

No puede haber duda de que solo una estrategia correcta del mando del Ejército Rojo y una táctica flexible de nuestros comandantes ejecutores pudieron conducir a un hecho tan destacado como el cerco y la liquidación de un enorme ejército selecto de alemanes compuesto por 330 mil hombres en Stalingrado.

En este sentido, no todo es favorable para los alemanes. Su estrategia es defectuosa, ya que, por regla general, subestima las fuerzas y posibilidades del adversario y sobreestima sus propias fuerzas. Su táctica es esquemática, pues intenta ajustar los acontecimientos en el frente a tal o cual párrafo del reglamento. Los alemanes son cuidadosos y precisos en sus acciones cuando la situación permite cumplir las exigencias del reglamento. En esto reside su fuerza. Los alemanes se vuelven impotentes cuando la situación se complica y comienza a "no corresponder" a tal o cual párrafo del reglamento, exigiendo la adopción de una decisión independiente no prevista por el reglamento. En esto reside su principal debilidad.

He aquí las causas que determinaron la derrota de las tropas alemanas y los éxitos del Ejército Rojo en los últimos tres meses.

De ello, sin embargo, no se sigue que el ejército hitleriano esté acabado y que al Ejército Rojo solo le quede perseguirlo hasta las fronteras occidentales de nuestro país. Pensar así significa entregarse a un necio y perjudicial autoengaño. Pensar así significa sobreestimar las propias fuerzas, subestimar las fuerzas del enemigo y caer en el aventurerismo. El enemigo ha sufrido una derrota, pero aún no ha sido vencido. El ejército fascista alemán atraviesa una crisis a causa de los golpes recibidos del Ejército Rojo, pero esto aún no significa que no pueda reponerse. La lucha contra los invasores alemanes aún no ha terminado: solo se está desplegando y avivando. Sería estúpido suponer que los alemanes abandonarán sin combate siquiera un kilómetro de nuestra tierra.

Al Ejército Rojo le espera una dura lucha contra un enemigo pérfido, cruel y todavía fuerte. Esta lucha requerirá tiempo, sacrificios, el esfuerzo de nuestras fuerzas y la movilización de todas nuestras capacidades. Hemos comenzado la liberación de la Ucrania soviética del yugo alemán, pero millones de ucranianos todavía languidecen bajo el yugo de los esclavizadores alemanes. En Bielorrusia, Lituania, Letonia, Estonia, en Moldavia, en Crimea, en Carelia, los ocupantes alemanes y sus secuaces aún campan a sus anchas. Los ejércitos enemigos han recibido golpes poderosos, pero el enemigo aún no ha sido derrotado. Los invasores alemanes resisten furiosamente, pasan a contraataques, intentan afianzarse en líneas defensivas y pueden embarcarse en nuevas aventuras. He aquí por qué en nuestras filas no debe haber lugar para la autocomplacencia, la negligencia ni la arrogancia.

Todo el pueblo soviético se alegra de las victorias del Ejército Rojo. Pero los combatientes, comandantes y trabajadores políticos del Ejército Rojo deben recordar firmemente los preceptos de nuestro maestro Lenin: "Primero, no dejarse llevar por la victoria y no envanecerse; segundo, consolidar la victoria; tercero, rematar al enemigo".

En nombre de la liberación de nuestra Patria del odiado enemigo, en nombre de la victoria final sobre el invasor fascista alemán

ORDENO:

1. Perfeccionar incansablemente la instrucción combativa y fortalecer la disciplina, el orden y la organización en todo el Ejército Rojo y la Flota Militar Marítima.

2. Intensificar los golpes contra las tropas enemigas, perseguir al enemigo sin descanso ni tregua, no permitirle afianzarse en las líneas defensivas, no darle reposo ni de día ni de noche, cortar las comunicaciones del enemigo, cercar a las tropas enemigas y aniquilarlas si se niegan a deponer las armas.

3. Extender más ampliamente la llama de la lucha guerrillera en la retaguardia del enemigo, destruir las comunicaciones del enemigo, volar los puentes ferroviarios, frustrar el traslado de tropas enemigas y el suministro de armas y municiones, volar e incendiar los depósitos militares, atacar las guarniciones enemigas, impedir que el enemigo en retirada incendie nuestras aldeas y ciudades, ayudar con todas las fuerzas y por todos los medios al Ejército Rojo que avanza.

En esto radica la garantía de nuestra victoria.

¡Camaradas soldados del Ejército Rojo y de la Flota Roja, comandantes y trabajadores políticos, partisanos y partisanas!

En nombre del Gobierno soviético y de nuestro partido bolchevique, os saludo y os felicito con motivo del 25º aniversario del Ejército Rojo.

¡Viva nuestra gran Patria!

¡Viva nuestro glorioso Ejército Rojo, nuestra valerosa Marina de Guerra, nuestros audaces partisanos y partisanas!

¡Viva el partido bolchevique, inspirador y organizador de las victorias del Ejército Rojo!

¡Muerte a los invasores alemanes!

Comandante en Jefe Supremo

I. STALIN

Pravda. 23 de febrero de 1943.