MENSAJE PERSONAL Y SECRETO DEL PRIMER MINISTRO I. V. STALIN AL PRIMER MINISTRO, SR. W. CHURCHILL

1. Al enviarle mi mensaje del 21 de abril sobre la ruptura de relaciones con el gobierno polaco, partí del hecho de que la conocida campaña antisoviética en la prensa, iniciada por los polacos ya el 15 de abril, agravada primero por la declaración del Ministerio de Defensa Nacional polaco y luego por la declaración del gobierno polaco del 17 de abril, no encontró oposición alguna en Londres; además, el Gobierno Soviético no fue advertido de la campaña antisoviética que los polacos estaban preparando, aunque es difícil imaginar que el Gobierno Británico no estuviera informado de la campaña proyectada.

Creo que, desde el punto de vista del espíritu de nuestro tratado, sería completamente natural disuadir a uno de los aliados de asestar un golpe a otro aliado, especialmente cuando tal golpe presta ayuda directa a nuestro enemigo común.

En todo caso, así entiendo yo las obligaciones de un aliado. No obstante, consideré necesario informarle sobre el punto de vista del Gobierno Soviético en la cuestión de las relaciones polaco-soviéticas. Dado que los polacos seguían inflando cada vez más la campaña calumniosa antisoviética, sin encontrar oposición en Londres, no se podía esperar que la paciencia del Gobierno Soviético pudiera ser ilimitada.

Usted comunica que impondrá la debida disciplina en la prensa polaca. Le expreso mi agradecimiento por ello, pero dudo que resulte tan fácil disciplinar al actual gobierno polaco, a su entorno de vociferantes prohitlerianos y a su desenfrenada prensa.

A pesar de su mensaje sobre la disposición del gobierno polaco a trabajar lealmente con el Gobierno soviético, dudo que pueda mantener su palabra. En el entorno del gobierno polaco hay tal cantidad de elementos prohitlerianos, y Sikorski está hasta tal punto indefenso ante ellos y amedrentado por ellos, que no hay ninguna seguridad de que Sikorski logre conservar la lealtad en las relaciones con la Unión Soviética, incluso suponiendo que realmente quiera ser leal.

En cuanto a los rumores difundidos por los hitlerianos de que supuestamente se está creando en la URSS un nuevo gobierno polaco, es poco probable que estas invenciones necesiten ser refutadas. Nuestro Embajador ya le ha hablado a usted sobre esto. Esto no excluye que Gran Bretaña, la URSS y los EE. UU. tomen medidas para mejorar la composición del actual gobierno polaco desde el punto de vista del fortalecimiento del frente único de los aliados contra Hitler.

Y cuanto antes se haga, mejor. El señor Eden, a su regreso de EE. UU., en su conversación con Maiski, comunicó que los partidarios del presidente Roosevelt en EE. UU. consideran que el actual gobierno polaco no tiene perspectivas favorables y dudan de que tenga posibilidades de regresar a Polonia y llegar al poder, aunque personalmente quisieran conservar a Sikorski. Me parece que, en cuanto a las perspectivas del actual gobierno polaco, los americanos están cerca de la verdad.

En cuanto a los súbditos polacos en la URSS, cuyo número no es grande, y a las familias de los soldados polacos evacuados a Irán, el Gobierno Soviético tampoco antes había puesto obstáculos a su salida de la URSS.

2. He recibido su mensaje sobre los últimos acontecimientos en Túnez. Le agradezco la información. Me alegran los éxitos de las tropas angloamericanas y les deseo aún mayores éxitos.

4 de mayo de 1943.