Enviado el 11 de junio de 1943.

MENSAJE PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRESIDENTE SR. ROOSEVELT

 Su mensaje en el que me informa de ciertas decisiones tomadas por usted y el Sr. Churchill sobre cuestiones de estrategia fue recibido el 4 de junio. Le agradezco su mensaje.

 Como se desprende de su mensaje, estas decisiones están en contradicción con las tomadas por usted y el Sr. Churchill a principios de este año sobre el calendario de la apertura de un segundo frente en Europa Occidental.

 Recordará, por supuesto, que en su mensaje conjunto con el Sr. Churchill del 26 de enero de este año usted informó sobre la decisión tomada en aquel momento de desviar considerables fuerzas terrestres y aéreas alemanas del frente ruso y obligar a Alemania a arrodillarse en 1943.

 A continuación, el Sr. Churchill, en su nombre y en el de usted, comunicó el 12 de febrero un calendario revisado de la operación angloamericana en Túnez y el Mediterráneo y en la costa occidental de Europa. En esta comunicación se decía que Gran Bretaña y Estados Unidos estaban preparando con energía una operación para forzar el Canal en agosto de 1943, y que si el tiempo u otras razones lo impedían, esta operación se prepararía con una fuerza mayor para septiembre de 1943.

 Ahora bien, en mayo de 1943, usted, junto con el Sr. Churchill, toma una decisión que aplaza la invasión angloamericana de Europa occidental hasta la primavera de 1944. Es decir, la apertura del segundo frente en Europa Occidental, ya aplazada de 1942 a 1943, se aplaza de nuevo, esta vez hasta la primavera de 1944.

 Esta decisión suya crea dificultades excepcionales para la Unión Soviética, que desde hace ya dos años libra la guerra contra las principales fuerzas de Alemania y sus satélites con la extrema tensión de todas sus fuerzas, y deja al ejército soviético, que lucha no sólo por su país sino también por sus aliados, a sus propias fuerzas, casi en combate singular con un enemigo todavía muy fuerte y peligroso.

 No hace falta decir qué impresión tan pesada y negativa producirá en la Unión Soviética -en el pueblo y en el ejército- este nuevo aplazamiento del segundo frente y el dejar a nuestro ejército, que tantos sacrificios ha hecho, sin el esperado apoyo serio de los ejércitos angloamericanos.

 Por lo que respecta al Gobierno soviético, no le parece posible acceder a tal decisión, que, además, ha sido tomada sin su participación y sin ningún intento de discutir juntos esta importantísima cuestión, y que podría tener graves consecuencias para el curso ulterior de la guerra.