MENSAJE PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRESIDENTE SR. ROOSEVELT

Le envío el texto de mi respuesta al mensaje recibido del Sr. Churchill, sobre cuyo pleno acuerdo me informó usted en el mensaje transmitido por el Sr. Standley el 20 de junio.

24 de junio de 1943.

PERSONAL Y SECRETO MENSAJE DEL PRIMER MINISTRO I. V. STALIN AL PRIMER MINISTRO, SR. W. CHURCHILL

Recibí su mensaje del 19 de junio. Me es plenamente comprensible la complejidad de organizar la invasión angloamericana en Europa Occidental, en particular la organización del traslado de tropas a través del Canal. Esta complejidad también se desprendía de sus comunicaciones.

De sus comunicaciones del año pasado y de este año he extraído la certeza de que usted y el Presidente se daban plena cuenta de las dificultades de organizar una operación semejante y de que la preparación correspondiente de esta invasión se está llevando a cabo por usted conjuntamente con el Presidente teniendo plenamente en cuenta dichas dificultades y con toda la necesaria tensión de fuerzas y medios.

Ya en el año pasado, usted comunicó que la invasión de Europa por tropas inglesas y norteamericanas en gran escala se llevaría a cabo en 1943. En su memorándum, entregado a V. M. Mólotov el 10 de junio de 1942, usted escribía: "Por último, y esto es lo más importante de todo, estamos concentrando nuestros máximos esfuerzos en la organización y preparación de la invasión del continente europeo por tropas inglesas y norteamericanas en gran escala en 1943. No establecemos límite alguno para las dimensiones y los objetivos de esta campaña, que inicialmente será ejecutada por tropas inglesas y norteamericanas en una cantidad superior a 1 millón de hombres, con el correspondiente apoyo aéreo". A principios del presente año, usted, en nombre propio y en nombre del Presidente, comunicó en dos ocasiones sus decisiones sobre la cuestión de la invasión de tropas anglo-norteamericanas en Europa Occidental con el fin de "distraer considerables fuerzas terrestres y aéreas alemanas del frente ruso".

Al mismo tiempo, usted se planteó la tarea de poner a Alemania de rodillas ya en 1943 y determinó el plazo de la invasión a más tardar en el mes de septiembre. En su mensaje del 26 de enero del presente año, usted escribió: "Hemos consultado con nuestros asesores militares y hemos tomado decisiones sobre las operaciones que deben ser emprendidas por las fuerzas armadas estadounidenses y británicas durante los primeros nueve meses de 1943."

"Queremos comunicarle inmediatamente nuestras intenciones. Creemos que estas operaciones, junto con su potente ofensiva, probablemente puedan obligar a Alemania a ponerse de rodillas en 1943". En su siguiente mensaje, recibido por mí el 12 de febrero del presente año, usted, precisando los plazos acordados por usted y el Presidente para la invasión de Europa Occidental, escribía: "También estamos realizando enérgicamente preparativos, hasta el límite de nuestros recursos, para la operación de cruce del Canal en agosto, en la que participarán unidades británicas y unidades de los Estados Unidos".

El tonelaje y los medios de desembarco ofensivos también serán aquí factores limitantes. Si la operación se pospone debido al clima o por otras causas, entonces se preparará con la participación de fuerzas más grandes para septiembre". En febrero, cuando usted escribió sobre estos planes y plazos de la invasión de Europa Occidental, las dificultades de esta operación eran más considerables que ahora. Desde entonces, los alemanes han sufrido más de una derrota: fueron rechazados en el sur por nuestras tropas y sufrieron allí pérdidas considerables; fueron derrotados y expulsados del norte de África por las tropas angloamericanas; en la guerra submarina, los alemanes también se encontraron en una situación más difícil que nunca antes, y la superioridad de las fuerzas angloamericanas ha aumentado significativamente; se sabe también que los americanos y los ingleses han alcanzado el dominio de su aviación en Europa, y la flota militar y de transporte ha aumentado en su poderío. De este modo, las condiciones para la apertura del segundo frente en Europa Occidental a lo largo de 1943 no solo no han empeorado, sino que, por el contrario, han mejorado significativamente. Después de todo esto, el Gobierno Soviético no podía suponer que los Gobiernos Británico y Americano cambiasen la decisión tomada a principios de este año sobre la invasión de Europa Occidental en este año. Al contrario, el Gobierno Soviético tenía todas las razones para considerar que esta decisión angloamericana se realizaría, que la preparación debida se está llevando a cabo y que el segundo frente en Europa Occidental será, por fin, abierto en 1943. Por eso, cuando usted escribe ahora que "Rusia no recibiría ayuda si lanzáramos a cien mil hombres a través del Canal en una ofensiva desastrosa", me queda recordarle lo siguiente. En primer lugar, sobre su propio memorándum del mes de junio del año pasado, cuando usted declaraba que se preparaba la invasión no de cien mil hombres, sino de una cantidad de tropas angloamericanas superior a 1 millón de hombres ya al comienzo de la operación.

En segundo lugar, acerca de su mensaje de febrero, en el que se hablaba de grandes medidas preparatorias para la invasión de Europa Occidental en agosto-septiembre de este año, con lo que, evidentemente, se preveía una operación en modo alguno con solo cien mil hombres, sino con una cantidad suficiente de tropas. Cuando ahora usted declara: «No puedo imaginarme de qué manera una gran derrota británica y un derramamiento de sangre ayudarían a los ejércitos soviéticos», ¿acaso no está claro que semejante declaración respecto a la Unión Soviética carece de todo fundamento y se encuentra en directa contradicción con las otras decisiones responsables suyas, arriba mencionadas, sobre las amplias y enérgicas medidas angloamericanas que se estaban llevando a cabo para organizar la invasión en este año, de las cuales debería depender el éxito completo de esta operación? Ya no me extiendo sobre el hecho de que esta decisión responsable suya de cancelar sus decisiones anteriores acerca de la invasión de Europa Occidental ha sido tomada por usted y el Presidente sin la participación del Gobierno Soviético y sin intento alguno de invitar a sus representantes a la reunión en Washington, aunque usted no puede ignorar que en la guerra contra Alemania el papel de la Unión Soviética y su interés en las cuestiones del segundo frente son suficientemente grandes. No hace falta decir que el Gobierno Soviético no puede resignarse a semejante ignorancia de los intereses fundamentales de la Unión Soviética en la guerra contra el enemigo común. Usted me escribe que comprende plenamente mi desilusión. Debo declararle que aquí no se trata simplemente de la desilusión del Gobierno Soviético, sino de la preservación de su confianza en los aliados, sometida a duras pruebas. No se puede olvidar que se trata de preservar millones de vidas en las regiones ocupadas de Europa Occidental y de Rusia, y de reducir las colosales pérdidas de los ejércitos soviéticos, en comparación con las cuales las pérdidas de las tropas angloamericanas constituyen una magnitud pequeña.

24 de junio de 1943.