MENSAJE PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRIMER MINISTRO SR. W. CHURCHILL Y AL PRESIDENTE SR. F. D. ROOSEVELT

1. He recibido su mensaje conjunto del 19 de agosto.

Comparto plenamente la opinión de usted y del Sr. Roosevelt sobre la importancia de un encuentro entre los tres. Al mismo tiempo, le ruego encarecidamente que comprenda mi situación en un momento en que nuestros ejércitos, con una tensión excepcional, libran la lucha contra las fuerzas principales de Hitler y en que Hitler no solo no retira del frente ni una sola división, sino que, por el contrario, ya ha logrado trasladar y continúa trasladando nuevas divisiones al frente soviético-alemán.

En un momento así, en opinión de todos mis colegas, no puedo, sin perjuicio para nuestras operaciones militares, alejarme del frente a un punto tan remoto como Fairbanks, aunque en otra situación en nuestro frente Fairbanks sería sin duda un lugar totalmente adecuado para nuestro encuentro, como ya consideraba anteriormente.

En cuanto a la reunión de representantes de nuestros Estados y, tal vez, precisamente de los representantes encargados de los asuntos exteriores, comparto la opinión de usted sobre la conveniencia de dicha reunión en un futuro próximo. A esta reunión, sin embargo, convendría darle no un carácter estrechamente investigador, sino un carácter práctico-preparatorio, para que después de esta conferencia nuestros gobiernos pudieran adoptar decisiones concretas y con ello se pudiera evitar la demora en la adopción de decisiones sobre cuestiones urgentes.

Por consiguiente, considero necesario retornar a mi propuesta de que es preciso determinar de antemano el círculo de cuestiones que habrán de ser discutidas por los representantes de los tres Estados, y esbozar las propuestas que deberán ser discutidas por ellos y presentadas a nuestros gobiernos para su decisión definitiva.

2. Ayer se recibieron del Sr. Kerr las adiciones y enmiendas a Su mensaje y al del Sr. Roosevelt, en el cual Ustedes informaban sobre las instrucciones enviadas al general Eisenhower en relación con las condiciones de capitulación elaboradas para Italia durante las negociaciones con el general Castellano. Mis colegas y yo consideramos que la instrucción dada al general Eisenhower se deriva enteramente de la directriz de rendición incondicional de Italia y, por lo tanto, no puede suscitar objeción alguna.

Sin embargo, considero que la información recibida hasta ahora es completamente insuficiente para poder juzgar los pasos necesarios por parte de los aliados durante las negociaciones con Italia. Esta circunstancia confirma la necesidad de la participación de un representante soviético en la toma de decisiones durante las negociaciones. Por lo tanto, considero plenamente madura la creación de una comisión político-militar compuesta por representantes de los tres países, sobre la cual le escribí el 22 de agosto.

24 de agosto de 1943.