PERSONAL Y ESTRICTAMENTE SECRETO DEL PRIMER MINISTRO I. V. STALIN AL PRIMER MINISTRO SR. W. CHURCHILL

1. He recibido su mensaje del 1 de octubre con la comunicación de la intención de enviar a la Unión Soviética por la ruta del norte cuatro convoyes 2 en noviembre, diciembre, enero y febrero. Sin embargo, esta comunicación queda desvalorizada por su propia declaración de que la intención de enviar convoyes del norte a la URSS no es ni una obligación ni un acuerdo, sino tan solo una declaración de la que, según se puede entender, la parte británica puede desistir en cualquier momento, sin tener en cuenta cómo repercutirá esto en los ejércitos soviéticos que se encuentran en el frente.

Debo decir que no puedo estar de acuerdo con tal planteamiento de la cuestión. Los suministros de armamento y otros cargamentos militares por parte del Gobierno Británico a la URSS no pueden considerarse de otro modo que como una obligación que, en virtud de un acuerdo especial entre nuestros países, asumió el Gobierno Británico con respecto a la URSS, que ya por tercer año soporta sobre sus hombros la enorme carga de la lucha contra el enemigo común de los aliados: la Alemania hitleriana.

Tampoco se puede dejar de tener en cuenta que la ruta del norte es la vía más corta, que permite entregar en el plazo más breve al frente soviético-alemán el armamento suministrado por los aliados, y que sin la utilización adecuada de esta ruta es imposible realizar los suministros a la URSS en el volumen debido.

Como ya le he escrito anteriormente y como lo ha confirmado la experiencia, el transporte de armamento y cargamentos militares para la URSS a través de los puertos persas no puede compensar en medida alguna las entregas insuficientes que resultan de la ausencia de suministro por la ruta del norte de armamento y materiales que, como es perfectamente comprensible, entran en el cálculo del abastecimiento de los ejércitos soviéticos.

Mientras tanto, el envío de cargamentos militares por la ruta del norte este año, por alguna razón, ya se ha reducido varias veces en comparación con el año pasado, lo que hace imposible el cumplimiento del plan establecido de suministros militares y está en contradicción con el correspondiente protocolo anglo-soviético sobre suministros militares.

Por lo tanto, en el momento actual, cuando las fuerzas de la Unión Soviética están tensadas al extremo para asegurar las necesidades del frente en interés del éxito de la lucha contra las fuerzas principales de nuestro enemigo común, sería inadmisible hacer depender el abastecimiento de los ejércitos soviéticos de la arbitraria discreción de la parte británica.

Semejante planteamiento de la cuestión no puede considerarse de otro modo que como una renuncia del Gobierno Británico a las obligaciones contraídas y como una especie de amenaza dirigida a la URSS.

2. En cuanto a su mención de supuestos puntos contradictorios en el mensaje de V. M. Mólotov, debo decir que no encuentro fundamento alguno para tal observación. El principio de reciprocidad e igualdad, propuesto por la parte soviética para resolver las cuestiones de visados respecto al personal de las misiones militares 57, me parece correcto y verdaderamente justo.

Las referencias a que la diferencia en las funciones de las misiones militares británica y soviética excluye la aplicación del principio mencionado y a que la composición cuantitativa de la misión militar británica debe ser determinada únicamente por el Gobierno Británico, me parecen poco convincentes. Esto ya ha sido expuesto con suficiente detalle en las correspondientes notas memorándum del NKID.

3. No veo la necesidad de aumentar el número de militares británicos en el Norte de la URSS, ya que la inmensa mayoría de los militares británicos que se encuentran allí no son utilizados de manera adecuada y ya desde hace muchos meses están condenados a la ociosidad, lo cual ha sido señalado en repetidas ocasiones por la parte soviética.

Como ejemplo se puede señalar la 126.ª base portuaria británica en Arjánguelsk, sobre cuya liquidación por su inutilidad se planteó reiteradamente la cuestión y para cuya liquidación solo ahora se ha obtenido el consentimiento de la parte británica.

Existen también, lamentablemente, hechos de conducta inadmisible por parte de algunos militares británicos, que intentan en varios casos, mediante soborno, reclutar a ciertos ciudadanos soviéticos con fines de inteligencia.

Fenómenos similares, ofensivos para los ciudadanos soviéticos, naturalmente, generan incidentes que conducen a complicaciones indeseables.

4. En lo que respecta a las formalidades y ciertas restricciones que usted menciona, aplicadas en los puertos del norte, debe tenerse en cuenta que en la zona del frente tales formalidades y restricciones son inevitables, si no se olvida la situación militar en que se encuentra la URSS. Además, esto se aplica por igual tanto a los ciudadanos británicos y extranjeros en general, como a los ciudadanos soviéticos.

No obstante, las autoridades soviéticas concedieron a los militares y marineros británicos también en este aspecto una serie de facilidades, de lo cual se informó a la Embajada británica ya en marzo del presente año. Por consiguiente, la mención que usted hace de numerosas formalidades y restricciones se basa en información inexacta.

En lo que respecta a la cuestión de la censura y la exigencia de responsabilidad a los militares británicos, no tengo objeciones a que, sobre la base de la reciprocidad, la censura de la correspondencia privada del personal británico en los puertos del norte sea realizada por las propias autoridades británicas, así como a que los casos de los militares ingleses sobre infracciones leves que no conlleven procedimiento judicial sean transferidos a la consideración de las autoridades militares correspondientes.

13 de octubre de 1943.

57 Se hace referencia a la nota del Comisariado del Pueblo de Asuntos Exteriores de la URSS, enviada a través del embajador de la URSS en Londres al Ministerio de Asuntos Exteriores de Inglaterra el 15 de junio de 1943. En dicha nota, por segunda vez en el año 1943, el Comisariado del Pueblo de Asuntos Exteriores de la URSS planteaba la cuestión de establecer, por mutuo acuerdo entre los gobiernos de la URSS e Inglaterra, un límite determinado e igual para ambas partes en cuanto a la composición numérica de la misión militar soviética en Inglaterra y de la misión militar inglesa en la URSS, dentro del cual debían expedirse los correspondientes visados de entrada.

Esta propuesta se motivaba por el hecho de que la composición numérica de la misión militar soviética y de la representación comercial soviética en Inglaterra, que realizaban un volumen de trabajo igual al de la misión militar inglesa en la URSS, era casi tres veces menor que la composición numérica de la misión militar inglesa en la URSS.