PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRESIDENTE FRANKLIN D. ROOSEVELT

El Sr. Hull me transmitió el 25 de octubre su último mensaje, y sostuve con él una conversación acerca de dicho mensaje. Mi respuesta se ha demorado debido a que estaba seguro de que el Sr. Hull le había transmitido el contenido de la conversación sostenida y mis consideraciones sobre la cuestión del encuentro con usted y con el Sr. Churchill. No puedo dejar de tener en cuenta los argumentos aducidos por usted respecto a las circunstancias que le impiden viajar a Teherán. Por supuesto, solo a usted puede corresponder la decisión sobre la posibilidad de su viaje a Teherán. Por mi parte, debo decir que no veo un punto más adecuado para el encuentro que la ciudad indicada. Sobre mí recaen los deberes de Comandante en Jefe Supremo de las tropas soviéticas, y esto me obliga a la dirección cotidiana de las operaciones militares en nuestro frente. Esto es especialmente importante en el momento actual, cuando la ininterrumpida campaña estival de cuatro meses pasa a ser invernal y las operaciones militares continúan desarrollándose casi en todo el frente, con una extensión de 2600 kilómetros.

En tal situación, para mí, como Comandante en Jefe, queda excluida la posibilidad de dirigirme más allá de Teherán. Mis colegas en el Gobierno consideran en general imposible mi salida fuera de los límites de la URSS en el momento actual, debido a la gran complejidad de la situación en el frente. He aquí por qué me surgió la idea de la que ya hablé al Sr. Hull. Podría reemplazarme plenamente en este encuentro mi primer suplente en el Gobierno, V. M. Mólotov, quien durante las negociaciones gozará, según nuestra Constitución, de todos los derechos del jefe del Gobierno Soviético. En este caso podrían desaparecer las dificultades en la elección del lugar de encuentro. Espero que esta propuesta pudiera convenirnos en el momento actual.

5 de noviembre de 1943.