PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRIMER MINISTRO, SR. WINSTON CHURCHILL, Y AL PRESIDENTE, SR. FRANKLIN D. ROOSEVELT

Recibí el 23 de enero los dos mensajes conjuntos de ustedes, firmados por usted, señor Primer Ministro, y por usted, señor Presidente, sobre la cuestión de la transferencia de los buques italianos para uso de la Unión Soviética.

Debo decir que, tras su respuesta conjunta afirmativa en Teherán a la pregunta que planteé sobre la transferencia de buques italianos a la Unión Soviética para finales de enero de 1944, consideré esta cuestión resuelta y no me surgió la idea de la posibilidad de revisión alguna de esta decisión adoptada y acordada entre nosotros tres.

Tanto más cuanto que, tal como acordamos entonces, a lo largo de diciembre y enero esta cuestión debía haber sido completamente resuelta también con los italianos. Ahora veo que no es así y que con los italianos ni siquiera se ha hablado nada al respecto.

Sin embargo, para no demorar esta cuestión, que tan importante significado tiene para nuestra lucha común contra Alemania, el Gobierno Soviético está dispuesto a aceptar la propuesta de Usted sobre el reenvío desde puertos británicos a la URSS del acorazado "Royal Sovereign" y de un crucero, y sobre la utilización temporal de estos buques por el mando naval de la URSS hasta que sean entregados a la Unión Soviética los correspondientes buques italianos.

Igualmente, estaremos dispuestos a aceptar de EE. UU. e Inglaterra buques de la flota mercante de 20 mil toneladas cada uno, que también serán utilizados por nosotros hasta que nos sean entregados los buques italianos del mismo tonelaje.

Es importante que no haya ahora demora en este asunto y que todos los buques indicados nos sean entregados aún en el transcurso del mes de febrero.

En su respuesta, sin embargo, no se dice nada acerca de la entrega a la Unión Soviética de ocho destructores italianos y cuatro submarinos, a cuya entrega a la Unión Soviética ya a finales de enero usted, señor Primer Ministro, y usted, señor Presidente, dieron su consentimiento en Teherán.

Mientras tanto, para la Unión Soviética lo principal es precisamente esta cuestión, la cuestión de los destructores y submarinos, sin los cuales la transferencia de 1 acorazado y 1 crucero no tiene importancia. Usted mismo comprende que el crucero y el acorazado son impotentes sin los destructores que los acompañan.

Puesto que a su disposición se encuentra toda la flota naval de Italia, el cumplimiento de la decisión adoptada en Teherán sobre la transferencia para uso de la Unión Soviética de 8 destructores y 4 submarinos de dicha flota no debería presentar dificultades.

Estoy de acuerdo también con que, en lugar de destructores y submarinos italianos, se entregue a la Unión Soviética para nuestro uso la misma cantidad de destructores y submarinos estadounidenses o británicos.

Al mismo tiempo, la cuestión de la cesión de los destructores y submarinos no puede ser aplazada, sino que debe ser resuelta simultáneamente con la cesión del acorazado y el crucero, tal como fue acordado entre nosotros tres en Teherán.

29 de enero de 1944.