Comprendo la dificultad de su situación tras la liberación de Belgrado. Usted no puede no saber que el Gobierno soviético, a pesar de los colosales sacrificios y pérdidas, hace todo lo posible e incluso lo imposible para ayudarle. Pero me sorprende el hecho de que incidentes aislados y errores de oficiales y soldados concretos del Ejército Rojo se generalicen entre ustedes y se extiendan a todo el Ejército Rojo. No se puede insultar así al ejército que les ayuda a expulsar a los alemanes y se desangra en los combates contra los invasores alemanes. No es difícil comprender que en toda familia hay una oveja negra, pero sería extraño insultar a la familia por una sola oveja negra. Si los soldados del Ejército Rojo se enteraran de que Djilas y quienes no le contradijeron consideran a los oficiales ingleses moralmente superiores a los oficiales soviéticos, aullarían ante tan inmerecida ofensa.