PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRIMER MINISTRO Sr. W. CHURCHILL

1. Usted, por supuesto, ya sabe que el Consejo Nacional Polaco en Lublin ha adoptado y publicado la decisión de transformar el Comité Polaco de Liberación Nacional en el Gobierno Nacional Provisional de la República Polaca.

Usted conoce bien nuestra actitud hacia el Comité Nacional Polaco, el cual, en nuestra opinión, ha adquirido ya gran autoridad en Polonia y es el legítimo exponente de la voluntad del pueblo polaco. La transformación del Comité Nacional Polaco en Gobierno Provisional nos parece plenamente madura, sobre todo después de que Mikolajczyk se retirara de la composición del gobierno polaco emigrante y este último perdiera con ello toda apariencia de gobierno.

Creo que no se puede dejar a Polonia sin gobierno. De conformidad con esto, el Gobierno Soviético ha dado su consentimiento para reconocer al Gobierno Provisional Polaco.

Lamento mucho no haber podido convencerle plenamente de la justeza de la posición del Gobierno Soviético en la cuestión polaca. Sin embargo, abrigo la esperanza de que los acontecimientos posteriores demuestren que nuestro reconocimiento del Gobierno Polaco en Lublin responde a los intereses de la causa común de los aliados y contribuye a acelerar la derrota de Alemania.

Adjunto para su información dos de mis mensajes al Presidente sobre la cuestión polaca.

2. Tengo conocimiento de que el Presidente cuenta con su consentimiento para una reunión de los tres a finales de este mes o a principios de febrero. Me alegrará verle a usted y al Presidente en el territorio de nuestro país y espero que nuestro trabajo conjunto tenga éxito.

Aprovecho la ocasión para felicitarle por el Año Nuevo y desearle la mejor salud y éxitos.

3 de enero de 1945.

PERSONAL Y SECRETO DEL PRIMER MINISTRO I. V. STALIN AL PRESIDENTE SR. F. ROOSEVELT

Su mensaje sobre los asuntos polacos lo recibí el 20 de diciembre.

En cuanto a la declaración del Sr. Stettinius del 18 de diciembre 86, preferiría pronunciarme al respecto durante nuestro encuentro personal. En cualquier caso, los acontecimientos en Polonia han avanzado ya considerablemente más de lo que se refleja en dicha declaración. Una serie de hechos ocurridos después de la última visita del Sr. Mikołajczyk a Moscú y, en particular, la correspondencia radiotelegráfica con el gobierno de Mikołajczyk, interceptada por nosotros a los terroristas detenidos en Polonia —agentes clandestinos del gobierno emigrante polaco—, demuestran con toda evidencia que las negociaciones del Sr. Mikołajczyk con el Comité Nacional Polaco servían de cobertura para aquellos elementos que, a espaldas de Mikołajczyk, llevaban a cabo una labor terrorista criminal contra oficiales y soldados soviéticos en territorio de Polonia.

No podemos tolerar la situación en la que terroristas, instigados por emigrantes polacos, asesinan en Polonia a soldados y oficiales del Ejército Rojo, libran una lucha criminal contra las tropas soviéticas que liberan Polonia y ayudan directamente a nuestros enemigos, de los cuales son aliados de hecho.

La sustitución de Mikolajczyk por Arciszewski y, en general, los cambios ministeriales en el gobierno emigrante polaco empeoraron aún más la situación y crearon un abismo entre Polonia y el gobierno emigrante.

Mientras tanto, el Comité Nacional Polaco ha logrado serios éxitos en el fortalecimiento del Estado polaco y del aparato del poder estatal en el territorio de Polonia, en la ampliación y fortalecimiento del Ejército Polaco, en la realización práctica de una serie de importantes medidas estatales y, en primer lugar, de la reforma agraria en beneficio de los campesinos.

Todo esto condujo a la consolidación de las fuerzas democráticas de Polonia y a un fuerte fortalecimiento de la autoridad del Comité Nacional entre las amplias masas populares polacas en Polonia y entre los amplios círculos sociales polacos en el extranjero.

Me parece que ahora debemos estar interesados en apoyar al Comité Nacional Polaco y a todos aquellos que quieren y son capaces de trabajar junto con él, lo cual es especialmente importante para los aliados y para la solución de nuestra tarea común: acelerar la derrota de la Alemania hitleriana.

Para la Unión Soviética, que soporta todo el peso de la lucha por la liberación de Polonia de los invasores alemanes, la cuestión de las relaciones con Polonia en estas condiciones es un asunto de relaciones cotidianas, estrechas y amistosas con el poder que ha sido creado por el pueblo polaco en su propia tierra y que ya se ha fortalecido y tiene su propio ejército, que libra junto con el Ejército Rojo la lucha contra los alemanes.

Debo decir francamente que si el Comité Polaco de Liberación Nacional se transforma en Gobierno Provisional Polaco, en vista de lo expuesto anteriormente, el Gobierno Soviético no tendrá motivos serios para aplazar la cuestión de su reconocimiento.

Hay que tener en cuenta que la Unión Soviética está más interesada que cualquier otra potencia en el fortalecimiento de una Polonia proaliada y democrática, no solo porque la Unión Soviética soporta el peso principal de la lucha por la liberación de Polonia, sino también porque Polonia es un Estado fronterizo con la Unión Soviética y el problema de Polonia es inseparable del problema de la seguridad de la Unión Soviética.

A esto hay que añadir que los éxitos del Ejército Rojo en Polonia en la lucha contra los alemanes dependen en gran medida de la existencia de una retaguardia tranquila y segura en Polonia, circunstancia que el Comité Nacional Polaco tiene plenamente en cuenta, mientras que el gobierno emigrante y sus agentes clandestinos, con sus acciones terroristas, crean la amenaza de una guerra civil en la retaguardia del Ejército Rojo y contrarrestan los éxitos de este último.

Por otra parte, en las condiciones que se han creado en Polonia, no hay fundamentos para continuar la política de apoyo al gobierno emigrante, que ha perdido toda confianza entre la población polaca en el país y que, además, crea la amenaza de una guerra civil en la retaguardia del Ejército Rojo, vulnerando con ello nuestros intereses comunes en la lucha exitosa contra los alemanes.

Creo que sería natural, justo y ventajoso para nuestra causa común que los gobiernos de las potencias aliadas procedieran ahora mismo, como primer paso, al intercambio de representantes con el Comité Nacional Polaco, para que, después de cierto tiempo, lo reconocieran como gobierno legítimo de Polonia, una vez que el Comité Nacional se transforme en Gobierno Provisional de Polonia.

De lo contrario, temo que la confianza del pueblo polaco en las potencias aliadas pueda debilitarse. Creo que no podemos permitir que el pueblo polaco pueda decir que sacrificamos los intereses de Polonia en aras de los intereses de un puñado de emigrantes polacos en Londres.

27 de diciembre de 1944.

86 En la declaración de Stettinius se decía: "...El Gobierno de los Estados Unidos se ha adherido invariablemente a la política consistente en que las cuestiones relativas a las fronteras deben dejarse abiertas hasta la finalización de las hostilidades."

Como declaró el Secretario de Estado Hull en su discurso del 9 de abril de 1944, "esto no significa que algunas cuestiones no puedan y no deban ser entretanto resueltas mediante negociaciones amistosas y acuerdos".

En cuanto a las futuras fronteras de Polonia, si las Naciones Unidas directamente interesadas en ello alcanzan un acuerdo mutuo, el gobierno de los Estados Unidos no tendría objeciones a semejante acuerdo, que podría constituir una importante contribución a la causa de la guerra contra el enemigo común...".

PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRESIDENTE SR. F. ROOSEVELT

Su mensaje del 31 de diciembre lo he recibido.

Lamento profundamente no haber logrado convencerle de la justeza de la posición del Gobierno soviético sobre la cuestión polaca. No obstante, espero que los acontecimientos le convenzan de que el Comité Nacional Polaco ha prestado y sigue prestando a los aliados, en particular al Ejército Rojo, una importante ayuda en la lucha contra la Alemania hitleriana, mientras que el gobierno emigrante en Londres introduce la desorganización en esta lucha y, con ello, ayuda a los alemanes.

Por supuesto, su propuesta de aplazar un mes el reconocimiento del Gobierno Provisional de Polonia por parte de la Unión Soviética me resulta perfectamente comprensible. Pero aquí concurre una circunstancia que me deja impotente para cumplir su deseo. El asunto es que el 27 de diciembre, el Presídium del Soviet Supremo de la URSS, ante la correspondiente consulta de los polacos, ya comunicó que tiene la intención de reconocer el Gobierno Provisional de Polonia tan pronto como este sea formado. Esta circunstancia me deja impotente para cumplir su deseo.

Permítame felicitarle por el Año Nuevo y desearle salud y éxitos.

1 de enero de 1945.