Primera intervención del camarada I. V. Stalin

El camarada Stalin dijo que había escuchado muchos elogios dirigidos al Ejército Rojo. Por supuesto, se puede reconocer, sin jactarse, que este es realmente un ejército valeroso, valiente y glorioso, pero todavía tiene muchas deficiencias. Es un ejército grande, libra una gran guerra. Junto con las personas que sirven en su retaguardia inmediata, cuenta aproximadamente con 12 millones de hombres. Estos 12 millones de hombres son personas diferentes. No se debe pensar que todos ellos son ángeles. El Ejército Rojo entró en Checoslovaquia, y ahora los checoslovacos lo conocerán mejor, conocerán también sus deficiencias. El Ejército Rojo avanza, obtiene grandes victorias, pero aún tiene muchas deficiencias. El Ejército Rojo ha recorrido con combates un largo camino desde Stalingrado hasta las puertas de Berlín.

Sus combatientes no han recorrido este camino como turistas, lo han recorrido bajo el fuego, y han vencido a los alemanes. Ellos piensan que son héroes. Así piensan casi todos los combatientes del Ejército Rojo, en cualquier caso la mayoría de los combatientes del Ejército Rojo. Cuanto menos culta es la gente, más piensa en ello. Se consideran héroes y piensan que pueden permitirse excesos. Consideran que se les perdonarán esos excesos porque son héroes. Han recorrido un largo y difícil camino bajo el fuego enemigo, y cada uno de ellos piensa que mañana puede abatirle una bala enemiga.

Stalin dijo que estos combatientes a menudo cometen desmanes, violan a las muchachas. El camarada Stalin dijo que él quiere que los checoslovacos no se encanten demasiado con el Ejército Rojo, para que luego no se desencanten demasiado.

Él, el camarada Stalin, quiere que los checoslovacos comprendan la psicología, comprendan el alma del soldado raso del Ejército Rojo, que comprendan sus vivencias, que él, arriesgando constantemente su vida, ha recorrido un largo y difícil camino.

Stalin dijo que levantaba la copa para que los checoslovacos comprendieran y disculparan a los combatientes del Ejército Rojo.

Segunda intervención del camarada I. V. Stalin

El camarada Stalin dijo que levantaba su copa por los nuevos eslavófilos. Él, el camarada Stalin, es en persona un nuevo eslavófilo. Hubo viejos eslavófilos, uno de cuyos dirigentes era el conocido publicista ruso Aksákov. Ellos actuaban en los tiempos del zarismo, y esos eslavófilos eran reaccionarios. Abogaban por la unión de todos los eslavos en un solo Estado bajo la égida del zar ruso. Nosotros, los nuevos eslavófilos, estamos por la unión de Estados eslavos independientes. La Primera Guerra Mundial se desarrolló sobre las espaldas de los pueblos eslavos. Vemos que también la Segunda Guerra Mundial transcurre sobre las espaldas de los pueblos eslavos. Inglaterra y Alemania se pelean, y los pueblos eslavos derraman su sangre. Francia no combatió, dejó entrar a los alemanes en su territorio, y puede decirse que no fue sometida a ocupación. Bélgica y Holanda no combatieron: se tumbaron sumisamente ante los alemanes y levantaron las patitas hacia arriba. ¿Inglaterra?

Inglaterra está en las islas, y su situación es especial. ¿Quién ha sufrido por el bandidaje alemán, por la ocupación alemana? Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, la Unión Soviética. Bulgaria intentó evitarlo, intentó salvarse, pero no todo le salió bien. En general, resulta que "los señores se pelean, y a los siervos les tiemblan los mechones". El camarada Stalin dijo que él odia a los alemanes. Pero, sin embargo, él, el camarada Stalin, debe reconocer que los alemanes son un pueblo fuerte y capaz. Tienen cuadros no malos, militares, industriales y otros. Después de la derrota que sufrirán en esta guerra, intentarán resurgir en el transcurso de los próximos 15 años. El camarada Kalinin exclamó: "¡Revansh!" El camarada Stalin dijo que sí, los alemanes intentarán tomarse el revansh. El camarada Stalin dijo que se equivocarán aquellos que piensen que los alemanes no podrán hacerlo. Algunos ingleses hablan de nuevo del equilibrio de fuerzas. Si los ingleses son medio amigos de Alemania, se equivocarán y perderán con ello. Nosotros ahora golpeamos a los alemanes, los golpearemos también entonces, si y cuando se les ocurra alzarse y desatar una nueva guerra. Pero para no dejar que los alemanes se levanten y emprendan una nueva guerra, es necesaria una unión de los pueblos eslavos. Nosotros, los nuevos eslavófilos, somos comunistas, si se quiere, bolcheviques. Sobre nosotros piensan que queremos establecer en todas partes el régimen soviético. No es así. Cuando el Ejército Rojo llegó a Bulgaria, algunos intentaron establecer allí los Soviets, pero nosotros dijimos que no se debía hacer eso. Queremos que cada pueblo tenga el régimen que merece. No pensamos introducir en Checoslovaquia el régimen soviético. Dirigiéndose a Benes, el camarada Stalin dijo que él, Benes, probablemente tiene dudas al respecto. El camarada Stalin dijo que ese es el derecho de Benes. Pero él, el camarada Stalin, quiere que los checoslovacos comprendan que él habla con sinceridad y que dice lo que piensa. Para concluir su intervención, el camarada Stalin levantó la copa por la unión y la amistad de los pueblos eslavos independientes, grandes y pequeños. AP RF. F. 45. Op. 1. D. 393. L. 57–59.