PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRESIDENTE SR. F. ROOSEVELT

Recibí su mensaje del 5 de abril. 1. En mi mensaje del 3 de abril no se trata de honestidad y fiabilidad. Nunca dudé de su honestidad y fiabilidad, como tampoco de la honestidad y fiabilidad del Sr. Churchill. Se trata de que en el curso de la correspondencia entre nosotros se ha revelado una diferencia de opiniones sobre lo que un aliado puede permitirse respecto a otro aliado y lo que no debe permitirse.

Nosotros, los rusos, pensamos que en la situación actual en los frentes, cuando el enemigo se halla ante la inevitabilidad de la capitulación, en cualquier encuentro con los alemanes sobre cuestiones de capitulación de los representantes de uno de los aliados debe estar asegurada la participación en este encuentro de los representantes del otro aliado.

En cualquier caso, esto es incondicionalmente necesario si ese aliado aspira a participar en dicha reunión. Pero los americanos y los ingleses piensan de otro modo, considerando incorrecto el punto de vista ruso. Partiendo de esto, negaron a los rusos el derecho a participar en la reunión con los alemanes en Suiza.

Ya le escribí a usted anteriormente y considero que no está de más repetir que los rusos, en una situación análoga, en ningún caso habrían negado a los americanos y a los ingleses el derecho a participar en semejante reunión. Sigo considerando que el punto de vista ruso es el único correcto, ya que excluye toda posibilidad de sospechas mutuas y no da al enemigo la posibilidad de sembrar la desconfianza entre nosotros. 2. Es difícil estar de acuerdo con que la falta de resistencia por parte de los alemanes en el frente occidental se explique únicamente por el hecho de que hayan resultado derrotados. Los alemanes tienen en el frente oriental 147 divisiones.

Ellos podrían, sin perjuicio para su causa, retirar del frente oriental 15-20 divisiones y trasladarlas en ayuda de sus tropas en el frente occidental. Sin embargo, los alemanes no lo hicieron ni lo hacen. Continúan luchando con furia contra los rusos por alguna estación poco conocida de Zemlianitsa en Checoslovaquia, que les es tan necesaria como cataplasmas a un muerto, pero entregan sin resistencia alguna ciudades tan importantes en el centro de Alemania como Osnabrück, Mannheim, Kassel. Convendrá usted en que semejante conducta de los alemanes resulta más que extraña e incomprensible. 3. En cuanto a mis informantes, le aseguro que son personas muy honestas y modestas, que cumplen sus deberes con esmero y no tienen intención de ofender a nadie. Estas personas han sido comprobadas por nosotros en los hechos en repetidas ocasiones.

Juzguen ustedes mismos. En febrero de este año, el general Marshall hizo una serie de importantes comunicaciones al Estado Mayor General de las tropas soviéticas, en las cuales, basándose en los datos de que disponía, advertía a los rusos que en el mes de marzo se producirían dos serios contraataques alemanes en el frente oriental, de los cuales uno estaría dirigido desde Pomerania hacia Toruń, y el otro desde la región de Moravská Ostrava hacia Łódź.

En la práctica, sin embargo, resultó que el golpe principal de los alemanes se preparó y se llevó a cabo no en las zonas arriba indicadas, sino en una zona completamente distinta, a saber, en la región del lago Balatón, al suroeste de Budapest. Como se sabe ahora, en esta zona los alemanes concentraron hasta 35 divisiones, incluyendo 11 divisiones blindadas.

Fue uno de los golpes más serios durante la guerra, con una concentración tan grande de fuerzas de tanques. El mariscal Tolbujin logró evitar la catástrofe y después derrotar completamente a los alemanes, entre otras cosas porque mis informantes revelaron, aunque con cierto retraso, este plan del golpe principal de los alemanes y advirtieron inmediatamente de ello al mariscal Tolbujin.

De este modo, tuve la oportunidad de convencerme una vez más de la exactitud y el buen conocimiento de los informadores soviéticos. Para su orientación en este asunto, adjunto la carta del Jefe del Estado Mayor General del Ejército Rojo, general de ejército Antónov, dirigida al general de división Dean.

7 de abril de 1945.

Copia. SECRETO

AL JEFE DE LA MISIÓN MILITAR DE LOS EE. UU. EN LA URSS, MAYOR GENERAL JOHN R. DEAN

Estimado General Dean: Le ruego transmitir al General Marshall lo siguiente: El 20 de febrero del presente año recibí un mensaje del General Marshall, transmitido a mí por el General Dean, acerca de que los alemanes estaban creando en el frente oriental dos agrupaciones para una contraofensiva: una en Pomerania para atacar hacia Torun y otra en la región de Viena, Moravska Ostrava para una ofensiva en dirección a Lodz. En este caso, la agrupación del sur debía incluir el 6.º Ejército Blindado "SS". Información similar fue recibida por mí el 12 de febrero del jefe de la sección del ejército de la Misión Militar Inglesa, Coronel Brinkman. Estoy sumamente reconocido y agradecido al General Marshall por la información destinada a contribuir a nuestros objetivos comunes, que tan amablemente nos proporcionó. Al mismo tiempo, considero mi deber informar al General Marshall que las acciones de combate en el frente oriental durante el mes de marzo no confirmaron la información proporcionada por él, ya que estos combates demostraron que la agrupación principal de tropas alemanas, que incluía también el 6.º Ejército Blindado "SS", estaba concentrada no en Pomerania ni en la región de Moravska Ostrava, sino en la zona del lago Balatón, desde donde los alemanes llevaron a cabo una ofensiva con el objetivo de llegar al Danubio y forzarlo al sur de Budapest. Este hecho muestra que la información de la que se sirvió el General Marshall no correspondía al curso real de los acontecimientos en el frente oriental en el mes de marzo. No se excluye la posibilidad de que algunas fuentes de esta información tuvieran como objetivo desorientar tanto al mando angloamericano como al soviético y desviar la atención del mando soviético de aquella zona donde los alemanes preparaban la principal operación ofensiva en el frente oriental. A pesar de lo expuesto, ruego al General Marshall, si es posible, que continúe comunicándome los datos disponibles sobre el enemigo. Consideraba mi deber poner este mensaje en conocimiento del General Marshall exclusivamente para que él pudiera sacar las conclusiones correspondientes en relación con la fuente de esta información. Le ruego transmitir al General Marshall mi respeto y gratitud.

Respetuosamente suyo - General de Ejército ANTÓNOV Jefe del Estado Mayor General del Ejército Rojo

30 de marzo de 1945.