Señor presidente, señor primer ministro, señores:

Creo que el Tratado de Amistad, Asistencia Mutua y Cooperación de Posguerra entre la Unión Soviética y Polonia, que acabamos de firmar, tiene una gran importancia histórica.

La importancia de este Tratado reside, ante todo, en que señala un giro radical en las relaciones entre la Unión Soviética y Polonia hacia la alianza y la amistad que se ha forjado en el curso de la presente lucha de liberación contra Alemania y que ahora recibe su consolidación formal en este Tratado.

Las relaciones entre nuestros países durante los últimos cinco siglos, como es sabido, estuvieron plagadas de elementos de mutuo distanciamiento, hostilidad y, con frecuencia, abiertos conflictos militares. Tales relaciones debilitaban a nuestros dos países y fortalecían al imperialismo alemán.

La importancia del presente Tratado consiste en que pone fin y clava en el ataúd esas viejas relaciones entre nuestros países y crea una base real para sustituir las viejas relaciones hostiles por relaciones de alianza y amistad entre la Unión Soviética y Polonia.

En el curso de los últimos 25–30 años, es decir, en el curso de las dos últimas guerras mundiales, los alemanes consiguieron utilizar el territorio de Polonia como corredor para la invasión hacia el Este y como trampolín para el ataque contra la Unión Soviética. Esto pudo ocurrir porque entre nuestros países no existían entonces relaciones amistosas ni de alianza. Los antiguos gobernantes de Polonia no querían tener relaciones de alianza con la Unión Soviética. Preferían llevar a cabo una política de juego entre Alemania y la Unión Soviética. Y, por supuesto, jugaron hasta el final… Polonia fue ocupada, su independencia, anulada, y en consecuencia de toda esta política funesta, las tropas alemanas tuvieron la posibilidad de aparecer a las puertas de Moscú.

La importancia del presente Tratado consiste en que liquida la vieja y perniciosa política de juego entre Alemania y la Unión Soviética y la sustituye por una política de alianza y amistad entre Polonia y su vecino oriental.

Tal es la importancia histórica del Tratado de Amistad, Ayuda Mutua y Colaboración de Posguerra entre Polonia y la Unión Soviética que acabamos de firmar.

No es sorprendente, por lo tanto, que los pueblos de nuestros países esperen con impaciencia la firma de este Tratado. Sienten que este Tratado es la garantía de la independencia de la nueva Polonia democrática, la garantía de su poderío, de su prosperidad.

Pero el asunto no se agota con esto. El presente Tratado tiene además una gran importancia internacional. Mientras no existía una alianza entre nuestros países, Alemania tenía la posibilidad de aprovechar la ausencia de un frente único entre nosotros, podía enfrentar a Polonia contra la Unión Soviética y viceversa, y así golpearlos por separado. La situación cambió radicalmente después de que se formara la alianza entre nuestros países. Ahora ya no se puede enfrentar a nuestros países uno contra otro. Ahora existe un frente único entre nuestros países desde el Báltico hasta los Cárpatos contra el enemigo común, contra el imperialismo alemán. Ahora se puede decir con seguridad que la agresión alemana está sitiada desde el este. Es indudable que si esta barrera desde el este se complementa con una barrera desde el oeste, es decir, con la alianza de nuestros países con nuestros aliados en el oeste, se puede afirmar audazmente que la agresión alemana será contenida y no le será fácil desbocarse.

No es sorprendente, por lo tanto, que las naciones amantes de la libertad, y ante todo las naciones eslavas, esperen con impaciencia la conclusión de este Tratado, pues ven que este Tratado significa el fortalecimiento del frente único de las Naciones Unidas contra el enemigo común en Europa.

Por lo tanto, no dudo que nuestros aliados en el oeste acogerán con beneplácito este Tratado.

¡Que viva y prospere la Polonia libre, independiente y democrática!

¡Que viva y goce de buena salud su vecino oriental, nuestra Unión Soviética!

¡Viva la unión y la amistad entre nuestros países!

Pravda. 22 de abril de 1945