PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRIMER MINISTRO Sr. W. CHURCHILL

Aunque su mensaje informativo del 15 de mayo no requería respuesta, considerando que tuve que enviar al Presidente Truman un mensaje de respuesta al suyo sobre la cuestión yugoslava, no estimo superfluo comunicarle a usted el texto de mi mensaje.

22 de mayo de 1945.

PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRESIDENTE SR. H. TRUMAN

Su mensaje sobre la cuestión de la región de Istria — Trieste lo recibí el 21 de mayo. Un poco antes recibí también de usted, a través del Sr. Kennan, el texto del comunicado transmitido por el Embajador estadounidense en Belgrado al Gobierno Yugoslavo sobre esta misma cuestión 108. Le agradezco esta información.

En cuanto al fondo de la cuestión, debo decir lo siguiente.

Considero plenamente acertada su opinión de que esta cuestión es de principio y de que, en relación con el territorio de Istria-Trieste, no deben permitirse acciones que no tengan plenamente en cuenta las legítimas reivindicaciones de Yugoslavia y la contribución aportada por las fuerzas armadas yugoslavas a la causa común de los aliados en la lucha contra la Alemania hitleriana.

Se sobreentiende que el futuro de este territorio, la mayoría de cuya población es yugoslava, debe ser determinado en el arreglo de paz. Sin embargo, en la actualidad se trata de la ocupación militar temporal de este territorio.

En este sentido, es necesario, en mi opinión, tener en cuenta el hecho de que fueron precisamente las tropas aliadas yugoslavas las que expulsaron a los invasores alemanes del territorio de Istria-Trieste, prestando con ello un importante servicio a la causa común de los aliados.

Ya en virtud de esta circunstancia, sería injusto y constituiría una ofensa inmerecida para el ejército yugoslavo y el pueblo yugoslavo negar a Yugoslavia el derecho a la ocupación del territorio arrebatado al enemigo, después de que el pueblo yugoslavo ha soportado tantos sacrificios en la lucha por los derechos nacionales de Yugoslavia y por la causa común de las Naciones Unidas.

Me parece correcta una solución de este problema en la que permanecieran en la zona de Istria-Trieste las tropas yugoslavas y la administración yugoslava que actualmente opera en esa zona.

Simultáneamente, en esta zona se establecería el control del Mando Supremo Aliado y se determinaría una línea de demarcación por mutuo acuerdo entre el mariscal de campo Alexander y el mariscal Tito.

Al adoptarse estas propuestas, la cuestión de la administración en la región de Istria - Trieste también habría recibido una resolución correcta.

Puesto que la población yugoslava constituye la mayoría en este territorio y ya en el período de la ocupación alemana comenzó a crearse aquí una administración yugoslava local, que goza actualmente de la confianza de la población local, habría que tener en cuenta la situación creada. Subordinando la administración civil yugoslava ya existente en esta zona al mando militar yugoslavo, la cuestión de la gestión administrativa de este territorio quedaría debidamente regulada.

Quisiera esperar que los malentendidos respecto a la situación de la región de Istria — Trieste, surgidos entre los Gobiernos de los EE. UU. y Gran Bretaña, por un lado, y el Gobierno Yugoslavo — por el otro, sean eliminados y toda la cuestión sea resuelta satisfactoriamente.

Se refiere a la Carta del Encargado de Negocios de los Estados Unidos en la URSS del 15 de mayo de 1945, dirigida al Comisario del Pueblo de Asuntos Exteriores de la URSS, que contiene el texto de las instrucciones dadas por el Gobierno de los Estados Unidos a su embajador en Belgrado.

Al embajador de los EE.UU. se le encomendó declarar al gobierno yugoslavo que el gobierno de los EE.UU. espera del gobierno yugoslavo el consentimiento inmediato al control por parte del comandante supremo aliado en el Mediterráneo sobre la zona que debe incluir Trieste, Gorizia, Monfalcone y Pula, las líneas de comunicaciones a través de Gorizia y Monfalcone hacia Austria, así como la zona que se extiende al este de esta línea en medida suficiente para permitir el ejercicio de un debido control administrativo, así como que el gobierno yugoslavo dará a las fuerzas armadas yugoslavas en esta zona las instrucciones correspondientes para cooperar con los comandantes aliados en el establecimiento de una administración militar en esta zona bajo la dirección del comandante aliado.

22 de mayo de 1945.