PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRESIDENTE SR. G. TRUMAN

 El 21 de mayo recibí su mensaje sobre la cuestión de la zona Istria-Trieste. Un poco antes había recibido también de usted, a través del Sr. Kennan, el texto de un mensaje transmitido por el embajador americano en Belgrado al Gobierno yugoslavo sobre el mismo tema. Le agradezco esta información.

 En cuanto al fondo de la cuestión, tengo que decir lo siguiente.

Su opinión me parece muy acertada en el sentido de que se trata de una cuestión de principios y que no debe tomarse ninguna medida respecto al territorio de Istria-Trieste que no tenga plenamente en cuenta las legítimas reivindicaciones de Yugoslavia y la contribución de las fuerzas armadas yugoslavas a la causa común de los Aliados en la lucha contra la Alemania de Hitler.

Huelga decir que el futuro de este territorio, cuya población es mayoritariamente yugoslava, debe determinarse mediante un acuerdo pacífico. En la actualidad, sin embargo, se trata de una ocupación militar temporal de este territorio.

A este respecto es necesario, en mi opinión, tener en cuenta el hecho de que fueron las tropas aliadas yugoslavas las que expulsaron a los invasores alemanes del territorio de Istria-Trieste, prestando así un importante servicio a la causa común de los aliados.

Sería injusto y una ofensa inmerecida para el ejército yugoslavo y el pueblo yugoslavo negar a Yugoslavia el derecho a ocupar el territorio que había ganado al enemigo, después de que el pueblo yugoslavo hubiera hecho tantos sacrificios en la lucha por los derechos nacionales de Yugoslavia y por la causa común de las Naciones Unidas.

Me parece que la solución correcta a esta cuestión es que las tropas yugoslavas y la administración yugoslava que existen actualmente en la zona de Istria-Trieste permanezcan en su lugar.

Al mismo tiempo se establecería el control del Comandante Supremo Aliado en esta zona y la línea de demarcación se determinaría de mutuo acuerdo entre el Mariscal de Campo Alexander y el Mariscal Tito.

Si se aceptaran estas propuestas, también se habría resuelto adecuadamente la cuestión de la administración en la zona de Istria-Trieste.

 Dado que la población yugoslava es mayoritaria en este territorio y que durante la ocupación alemana se estableció allí una administración local yugoslava que ahora goza de la confianza de la población local, habría que tener en cuenta esta situación. Subordinando la administración civil yugoslava existente en la zona al mando militar yugoslavo, la cuestión de la administración del territorio se habría resuelto adecuadamente.

 Quisiera esperar que los malentendidos relativos a la situación de la zona de Istria-Trieste que han surgido entre los Gobiernos estadounidense y británico, por una parte, y el Gobierno yugoslavo, por otra, desaparezcan y que todo el asunto se resuelva favorablemente.

 22 de mayo de 1945.