No crean que voy a decir algo extraordinario. Tengo un brindis muy sencillo, un brindis corriente. Me gustaría beber a la salud de las personas que tienen pocos rangos y un título poco envidiable. Por las personas a quienes se considera "tornillos" del gran mecanismo estatal, pero sin las cuales todos nosotros —mariscales y comandantes de frentes y ejércitos— hablando llanamente, no valemos nada. Si algún "tornillo" se desajusta, se acabó. Propongo un brindis por la gente sencilla, ordinaria, modesta; por los "tornillos" que mantienen en estado activo nuestro gran mecanismo estatal en todas las ramas de la ciencia, la economía y los asuntos militares. Son muchos, su nombre es legión, pues son decenas de millones de personas. Son gente humilde. Nadie escribe sobre ellos, no tienen títulos, tienen pocos rangos, pero son las personas que nos sostienen a nosotros, como los cimientos sostienen la cúspide. Bebo a la salud de estas personas, nuestros respetados camaradas.

Pravda. 27 de junio de 1945

(Según un informe periodístico)