PERSONAL Y SECRETO DEL PREMIER I. V. STALIN AL PRESIDENTE SR. H. TRUMAN

He recibido su mensaje del 18 de agosto. 1. Entiendo el contenido de su mensaje en el sentido de que usted se niega a satisfacer la solicitud de la Unión Soviética de incluir la mitad norte de la isla de Hokkaido en la zona de rendición de las fuerzas armadas japonesas ante las tropas soviéticas. Debo decir que ni yo ni mis colegas esperábamos de usted tal respuesta. 2. En cuanto a su exigencia de tener una base aérea permanente en una de las islas Kuriles, que, según la decisión de Crimea de las tres potencias, deben pasar a posesión de la Unión Soviética, considero mi deber decir lo siguiente al respecto.

En primer lugar, debo recordar que tal medida no fue prevista por la decisión de las tres potencias ni en Crimea ni en Berlín, y de ningún modo se deriva de las decisiones allí adoptadas. En segundo lugar, exigencias de este tipo suelen presentarse o bien a un Estado derrotado, o bien a un Estado aliado que por sí mismo no está en condiciones de defender una u otra parte de su territorio y expresa, en vista de ello, su disposición a proporcionar a su aliado la base correspondiente.

No creo que la Unión Soviética pueda ser incluida en la categoría de tales Estados. En tercer lugar, dado que en su mensaje no se expone ningún motivo para la exigencia de proporcionar una base permanente, debo decirle con franqueza que ni yo ni mis colegas comprendemos en virtud de qué circunstancias pudo surgir semejante exigencia a la Unión Soviética.

22 de agosto de 1945.