El corresponsal de "Associated Press", el señor Gilmore, se dirigió al camarada Stalin con una serie de preguntas relacionadas con la situación internacional. A continuación se presentan las preguntas del señor Gilmore y las respuestas del camarada Stalin.

Pregunta. ¿Qué importancia concede usted a la Organización de las Naciones Unidas como medio para preservar la paz internacional?

Respuesta. Concedo gran importancia a la Organización de las Naciones Unidas, ya que es un instrumento serio para la preservación de la paz y la seguridad internacionales. La fuerza de esta organización internacional reside en que se basa en el principio de igualdad de derechos de los Estados, y no en el principio de dominación de unos sobre otros. Si la Organización de las Naciones Unidas logra preservar también en el futuro el principio de igualdad de derechos, entonces desempeñará sin duda un gran papel positivo en la causa de garantizar la paz y la seguridad universales.

Pregunta. ¿A qué se debe, en su opinión, el actual temor a la guerra que experimentan muchas personas en muchos países?

Respuesta. Estoy convencido de que ni las naciones ni sus ejércitos aspiran a una nueva guerra: ellos quieren la paz y se esfuerzan por asegurar la paz. Por lo tanto, el "temor actual a la guerra" no es provocado por este lado. Pienso que el "temor actual a la guerra" es provocado por las acciones de ciertos grupos políticos, ocupados en la propaganda de una nueva guerra y sembrando, de este modo, las semillas de la discordia y la incertidumbre.

Pregunta. ¿Qué deben hacer en la actualidad los gobiernos de los países amantes de la libertad para preservar la paz y la tranquilidad en todo el mundo?

Respuesta. Es necesario que la opinión pública y los círculos gobernantes de los Estados organicen una amplia contrapropaganda contra los propagandistas de una nueva guerra y en favor del mantenimiento de la paz, que ni una sola intervención de los propagandistas de una nueva guerra quede sin la debida réplica por parte de la opinión pública y de la prensa, para de este modo desenmascarar a tiempo a los incendiarios de la guerra y no darles la posibilidad de abusar de la libertad de palabra en contra de los intereses de la paz.

22 de marzo de 1946