Oficina de Información compuesta por representantes: del Partido Obrero Búlgaro (comunistas), del Partido Obrero Rumano, del Partido de los Trabajadores Húngaros, del Partido Obrero Polaco, del Partido Comunista de Toda la Unión (bolcheviques), del Partido Comunista de Francia, del Partido Comunista de Checoslovaquia y del Partido Comunista de Italia, habiendo examinado la cuestión de la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia y constatando que los representantes del Partido Comunista de Yugoslavia rehusaron comparecer a la reunión de la Oficina de Información, acordó unánimemente las siguientes conclusiones:

1. La Oficina de Información señala que la dirección del Partido Comunista Yugoslavo en el último período aplica en las cuestiones fundamentales de la política exterior e interior una línea incorrecta, que representa una desviación del marxismo-leninismo. En relación con esto, la Oficina de Información aprueba las acciones del CC del PC(b) de la URSS, que tomó la iniciativa de desenmascarar la política incorrecta de los camaradas Tito, Kardelj, Djilas y Rankovich.

2. La Oficina de Información constata que la dirección del Partido Comunista Yugoslavo aplica una política hostil hacia la Unión Soviética y hacia el PC(b) de la URSS. En Yugoslavia se ha tolerado una indigna política de difamación de los especialistas militares soviéticos y de desprestigio del Ejército Soviético.

Para los especialistas civiles soviéticos en Yugoslavia se creó un régimen especial, en virtud del cual fueron puestos bajo la vigilancia de los órganos de seguridad del Estado de Yugoslavia y se les organizó un seguimiento. Al mismo seguimiento y vigilancia por parte de los órganos de seguridad del Estado de Yugoslavia fue sometido el representante del PC(b) de la URSS en la Oficina de Información, el camarada

Yudin y varios representantes oficiales de la URSS en Yugoslavia. Todos estos hechos y otros similares testimonian que los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia han adoptado una posición indigna de comunistas, en virtud de la cual los dirigentes yugoslavos han llegado a identificar la política exterior de la URSS con la política exterior de las potencias imperialistas y se comportan respecto a la URSS del mismo modo que se comportan respecto a los Estados burgueses.

Precisamente en virtud de esta actitud antisoviética, en el CC del Partido Comunista de Yugoslavia se difundió la propaganda calumniosa, tomada del arsenal del trotskismo contrarrevolucionario, sobre la "degeneración" del PC(b) de la URSS, sobre la "degeneración" de la URSS, etc. La Oficina de Información condena estas actitudes antisoviéticas de los dirigentes del PCY, incompatibles con el marxismo-leninismo y propias únicamente de nacionalistas.

3. En su política interior, los dirigentes del PCY se apartan de las posiciones de la clase obrera y rompen con la teoría marxista de las clases y de la lucha de clases. Niegan el hecho del crecimiento de los elementos capitalistas en su país y, en relación con ello, de la agudización de la lucha de clases en la aldea yugoslava.

Esta negación parte de la premisa oportunista de que, durante el período de transición del capitalismo al socialismo, la lucha de clases no se agudiza, como enseña el marxismo-leninismo, sino que se extingue, como afirmaban los oportunistas del tipo de Bujarin, que predicaba la teoría de la integración pacífica del capitalismo en el socialismo.

Los dirigentes yugoslavos llevan a cabo una política incorrecta en el campo, ignorando la diferenciación de clases en el campo y considerando al campesinado individual como un todo único, en contra de la doctrina marxista-leninista sobre las clases y la lucha de clases, en contra de la conocida tesis de Lenin de que la pequeña economía individual engendra capitalismo y burguesía constantemente, diariamente, cada hora, de manera espontánea y en escala masiva.

Mientras tanto, la situación política en la aldea yugoslava no ofrece fundamento alguno para la autocomplacencia y la benevolencia. En condiciones en que en Yugoslavia predomina la economía campesina individual, no hay nacionalización de la tierra y existe compraventa de la misma, en manos de los kulaks se concentran parcelas significativas de tierra, se emplea trabajo asalariado, etc., no se puede educar al partido en el espíritu de disimular la lucha de clases y conciliar las contradicciones de clase, desarmando con ello al partido ante las dificultades de la construcción del socialismo.

Los dirigentes del Partido Comunista Yugoslavo se desvían del camino marxista-leninista hacia el camino del partido populista kulak en la cuestión del papel dirigente de la clase obrera, afirmando que los campesinos son «la base más sólida del Estado yugoslavo».

Lenin enseña que el proletariado, «como la única clase del todo revolucionaria de la sociedad contemporánea… debe ser el dirigente, el hegemón en la lucha de todo el pueblo por una transformación democrática completa, en la lucha de todos los trabajadores y explotados contra los opresores y explotadores».

Los dirigentes yugoslavos violan esta tesis del marxismo-leninismo. En lo que respecta al campesinado, su mayoría, es decir, los campesinos pobres y los campesinos medios, puede estar o ya está en alianza con la clase obrera, correspondiendo el papel dirigente en esta alianza a la clase obrera.

La actitud de los dirigentes yugoslavos antes señalada viola estas tesis del marxismo-leninismo. Como se ve, dicha actitud expresa puntos de vista que son propios de los nacionalistas pequeñoburgueses, pero no de los marxistas-leninistas. 4. El Buró de Información considera que la dirección del PCY revisa la doctrina marxista-leninista sobre el partido. Según la teoría del marxismo-leninismo, el partido es la principal fuerza dirigente y orientadora del país, que tiene su programa específico y no se disuelve en la masa sin partido.

El Partido es la forma superior de organización y el arma más importante de la clase obrera. Sin embargo, en Yugoslavia consideran que la principal fuerza dirigente en el país no es el Partido Comunista, sino el Frente Popular. Los dirigentes yugoslavos menosprecian el papel del Partido Comunista, de hecho disuelven el Partido en el Frente Popular sin partido, que incluye elementos de clase muy diversos (obreros, campesinos trabajadores que llevan una economía individual, kulaks, comerciantes, pequeños fabricantes, intelectuales burgueses, etc.), así como agrupaciones políticas heterogéneas, incluidos algunos partidos burgueses.

Los dirigentes yugoslavos se niegan obstinadamente a reconocer el error de su planteamiento de que el Partido Comunista de Yugoslavia supuestamente no puede ni debe tener su propio programa especial, sino que debe contentarse con el programa del Frente Popular.

El hecho de que en Yugoslavia actúe en la arena política únicamente el Frente Popular, mientras que el partido y su organización no se presentan abiertamente ante el pueblo bajo su propio nombre, no solo menoscaba el papel del partido en la vida política del país, sino que también socava al partido como fuerza política independiente, llamada a conquistar una confianza cada vez mayor del pueblo y a abarcar con su influencia a masas cada vez más amplias de trabajadores mediante una actividad política abierta, una propaganda abierta de sus concepciones y de su programa.

Los dirigentes del Partido Comunista Yugoslavo repiten los errores de los mencheviques rusos en cuanto a la disolución del partido marxista en una organización de masas sin partido. Todo esto atestigua la existencia de tendencias liquidadoras respecto al Partido Comunista de Yugoslavia.

El Buró de Información considera que semejante política del CC del PCY amenaza la existencia misma del partido comunista y, en última instancia, encierra el peligro de la degeneración de la República Popular Yugoslava. 5. El Buró de Información considera que el régimen burocrático creado por los dirigentes yugoslavos dentro del partido es funesto para la vida y el desarrollo del Partido Comunista de Yugoslavia. En el partido no hay democracia interna, no hay electividad, no hay crítica ni autocrítica.

El CC del PCY, contrariamente a la infundada afirmación de los camaradas Tito y Kardelj, está compuesto en su mayoría no por miembros electos, sino por miembros cooptados. El Partido Comunista se encuentra de hecho en una situación de semilegalidad. Las reuniones del partido no se celebran o se celebran en secreto, lo que no puede sino socavar la influencia del partido entre las masas.

Semejante tipo de organización del Partido Comunista Yugoslavo no puede calificarse más que de sectario-burocrático. Conduce a la liquidación del partido como organismo activo e independiente, cultiva en el partido métodos militares de dirección, similares a los métodos que en su momento implantó Trotski.

Es absolutamente intolerable que en el Partido Comunista de Yugoslavia se pisoteen los derechos más elementales de los miembros del partido, que la más mínima crítica a los procedimientos incorrectos en el partido conlleve represalias crueles. La Oficina de Información considera vergonzosos hechos tales como la expulsión del partido y la detención de los miembros del CC del PCY, los camaradas

Zhujovich y Hebrang por haberse atrevido a criticar las orientaciones antisoviéticas de los dirigentes del Partido Comunista Yugoslavo y por manifestarse a favor de la amistad de Yugoslavia con la URSS. La Oficina de Información considera que en el Partido Comunista no puede tolerarse un régimen terrorista tan vergonzoso, puramente turco.

Los intereses de la existencia misma y del desarrollo del Partido Comunista Yugoslavo exigen que se ponga fin a semejante régimen. 6. La Oficina de Información considera que la crítica, por parte del CC del PC(b) de la URSS y de los CC de otros partidos comunistas, a los errores del CC del PCY, al constituir una ayuda fraternal al Partido Comunista Yugoslavo, crea para la dirección del PCY todas las condiciones necesarias para la más rápida corrección de los errores cometidos.

No obstante, en lugar de asumir honradamente esta crítica y emprender el camino de la corrección bolchevique de los errores cometidos, los dirigentes del PCY, contagiados de una desmedida ambición, altanería y engreimiento, acogieron la crítica con hostilidad, la trataron con animadversión, adoptaron una postura antipartidista de negación indiscriminada de sus errores, vulneraron la doctrina marxista-leninista sobre la actitud del partido político ante sus propios errores y, con ello, agravaron sus errores antipartidistas.

Habiendo resultado incapaces de resistir las críticas del CC del PC(b) de la URSS y de los CC de otros partidos hermanos, los dirigentes yugoslavos emprendieron el camino del engaño directo a su partido y a su pueblo, ocultando al Partido Comunista Yugoslavo las críticas a la política errónea del CC del PCY, y ocultando también al partido y al pueblo las verdaderas causas de las represalias contra los camaradas Žujović y Hebrang.

Recientemente, después de las críticas por parte del CC del PC(b) de la URSS y de los partidos hermanos a los errores de los dirigentes yugoslavos, los dirigentes yugoslavos intentaron decretar una serie de nuevas medidas —leyes— de carácter izquierdista.

Los dirigentes yugoslavos publicaron con gran apresuramiento un nuevo decreto sobre la nacionalización de la pequeña industria y el comercio, cuya aplicación no está preparada en absoluto y que, debido a tal apresuramiento, solo puede dificultar el abastecimiento de la población yugoslava.

Ellos promulgaron con igual apresuramiento una nueva ley sobre el impuesto en especie al campesinado, la cual tampoco está preparada y que, en vista de ello, solo puede desorganizar el abastecimiento de pan a la población urbana. Finalmente, los dirigentes yugoslavos, de manera completamente inesperada, declararon recientemente en estruendosas proclamas su amor y devoción a la Unión Soviética, aunque se sabe fehacientemente que hasta el presente aplican en la práctica una política hostil hacia la URSS.

Pero eso no es todo. Los dirigentes del PCY en los últimos tiempos declaran con gran aplomo la política de liquidación de los elementos capitalistas en Yugoslavia. En la carta al CC del PC(b) de la URSS del 13 de abril, los camaradas Tito y Kardelj escribían que «el pleno del CC aprobó las medidas propuestas por el Buró Político del CC para liquidar los restos del capitalismo en el país».

De acuerdo con esta orientación, Kardelj declaró en su discurso ante la Asamblea Popular de la RFPY el 25 de abril: «En nuestro país le quedan días contados a todos los vestigios de la explotación del hombre por el hombre». Semejante orientación de los dirigentes del PCY hacia la liquidación de los elementos capitalistas en las actuales condiciones de Yugoslavia y, por consiguiente, también de los kulaks como clase, no puede calificarse más que de aventurerista y no marxista.

Pues no se puede resolver esta tarea mientras predomine en el país la hacienda campesina individual, que inevitablemente engendra capitalismo, mientras no estén preparadas las condiciones para la colectivización masiva de la agricultura y mientras la mayoría de los campesinos trabajadores no se convenza de las ventajas del modo colectivo de llevar la hacienda.

La experiencia del PC(b) de la URSS testimonia que solo sobre la base de la colectivización masiva de la agricultura es posible la liquidación de la última y más numerosa clase explotadora: la clase de los kuláks, que la liquidación de los kuláks como clase constituye una parte orgánica integrante de la colectivización de la agricultura.

Para llevar a cabo con éxito la liquidación de los kuláks como clase y, por consiguiente, la liquidación de los elementos capitalistas en el campo, se exige del partido la realización de un trabajo preparatorio previo y prolongado para limitar a los elementos capitalistas en el campo, fortalecer la alianza de la clase obrera y el campesinado bajo la dirección de la clase obrera y desarrollar la industria socialista, capaz de organizar la producción de máquinas para la gestión colectiva de la agricultura.

La precipitación en este asunto solo puede acarrear un daño irreparable. Solo sobre la base de estas medidas, cuidadosamente preparadas y consecuentemente aplicadas, es posible el paso de la restricción de los elementos capitalistas en el campo a su liquidación.

Toda clase de intentos de los dirigentes yugoslavos de resolver esta tarea con apresuramiento y por medio de decretos de oficina significan o bien una aventura condenada de antemano al fracaso, o bien una declaración demagógica jactanciosa y vacía.

La Oficina de Información considera que, mediante este tipo de táctica falsa y demagógica, los dirigentes yugoslavos quieren demostrar que no solo se sitúan en el terreno de la lucha de clases, sino que van más allá de aquellas exigencias que se podrían plantear al Partido Comunista de Yugoslavia en el ámbito de la limitación de los elementos capitalistas desde el punto de vista de las posibilidades reales.

La Oficina de Información considera que, dado que estos decretos y declaraciones izquierdistas de la dirección yugoslava son demagógicos e irrealizables en el momento actual, no pueden sino comprometer la bandera de la construcción socialista en Yugoslavia.

Por consiguiente, la Oficina de Información considera este tipo de táctica aventurera como una maniobra indigna y un juego político inadmisible. Como se ve, las mencionadas medidas demagógicas izquierdistas y las declaraciones de los dirigentes yugoslavos están calculadas para enmascarar con ellas su negativa a reconocer sus errores y a corregirlos honestamente.

7. Teniendo en cuenta la situación creada en el PCY y esforzándose por ofrecer a los dirigentes del Partido Comunista Yugoslavo una salida a la situación, el CC del PC(b) de la URSS y los CC de los demás partidos hermanos propusieron examinar la cuestión de la situación en el Partido Comunista Yugoslavo en una reunión de la Oficina de Información, sobre las mismas bases partidarias normales en las que se examinó en la primera reunión de la Oficina de Información la actividad de otros partidos comunistas.

Sin embargo, los dirigentes yugoslavos respondieron con una negativa a las reiteradas propuestas de los partidos comunistas hermanos de discutir en la Kominform la cuestión de la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia. Tratando de eludir la justa crítica de los partidos hermanos en la Kominform, los dirigentes yugoslavos inventaron la versión de su supuesta "situación de desigualdad".

Hay que decir que en esta versión no hay ni una palabra de verdad. Es bien sabido que, al organizar el Buró de Información, los partidos comunistas partieron de la premisa indiscutible de que cualquier partido debe rendir cuentas ante el Buró de Información, del mismo modo que cualquier partido tiene derecho a criticar a otros partidos.

En la primera reunión de los nueve partidos, el Partido Comunista de Yugoslavia hizo amplio uso de este derecho suyo. La negativa de los yugoslavos a rendir cuentas de sus actos ante la Oficina de Información, a escuchar las observaciones críticas de los otros partidos comunistas, significa una violación efectiva de la igualdad de derechos de los partidos comunistas y equivale a la exigencia de crear una situación privilegiada en la Oficina de Información para el PCY.

8. Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, la Oficina de Información se solidariza con la valoración de la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia, con la crítica de los errores del CC del PCY y con el análisis político de estos errores, expuestos en las cartas del CC del PC(b) de la URSS al CC del PCY de marzo a mayo de 1948.

La Oficina de Información llega a la conclusión unánime de que, con sus puntos de vista antipartido y antisoviéticos, incompatibles con el marxismo-leninismo, con toda su conducta y con su negativa a presentarse a la reunión de la Oficina de Información, los dirigentes del PCY se han contrapuesto a los partidos comunistas que integran la Oficina de Información, han emprendido el camino de la escisión del frente socialista único contra el imperialismo, el camino de la traición a la causa de la solidaridad internacional de los trabajadores y del paso a las posiciones del nacionalismo.

La Oficina de Información condena esta política antipartido y la conducta del CC del PCY. La Oficina de Información reconoce que, en virtud de todo esto, el CC del PCY se sitúa a sí mismo y al Partido Comunista Yugoslavo fuera de la familia de los partidos comunistas hermanos, fuera del frente comunista unificado y, en consecuencia, fuera de las filas de la Oficina de Información.

***

La Oficina de Información considera que en la base de todos estos errores de la dirección del PCY se encuentra el hecho indudable de que en la dirección del PCY, en los últimos 5 a 6 meses, han prevalecido abiertamente elementos nacionalistas, que ya existían antes de forma encubierta; que la dirección del PCY ha roto con las tradiciones internacionalistas del Partido Comunista Yugoslavo y ha emprendido el camino del nacionalismo.

Los dirigentes yugoslavos, sobreestimando enormemente las fuerzas y posibilidades nacionales internas de Yugoslavia, piensan que pueden mantener la independencia de Yugoslavia y construir el socialismo sin el apoyo de los partidos comunistas de otros países, sin el apoyo de los países de democracia popular, sin el apoyo de la URSS. Piensan que la nueva Yugoslavia puede prescindir de la ayuda de estas fuerzas revolucionarias.

Al comprender mal la situación internacional y atemorizados por las amenazas chantajistas de los imperialistas, los dirigentes yugoslavos suponen que, mediante una serie de concesiones a los Estados imperialistas, pueden ganarse el favor de dichos Estados, pactar con ellos la independencia de Yugoslavia e inculcar gradualmente a los pueblos yugoslavos la orientación hacia esos Estados, es decir, hacia el capitalismo.

Al hacerlo, parten tácitamente de la conocida tesis nacionalista burguesa según la cual "los Estados capitalistas representan un peligro menor para la independencia de Yugoslavia que la URSS". Los dirigentes yugoslavos, al parecer, no comprenden, o quizá fingen no comprender, que semejante actitud nacionalista sólo puede conducir a la degeneración de Yugoslavia en una república burguesa corriente, a la pérdida de la independencia de Yugoslavia y a la transformación de Yugoslavia en una colonia de los países imperialistas. El Buró de Información no duda de que en el seno del Partido Comunista de Yugoslavia hay suficientes elementos sanos, fieles al marxismo-leninismo, fieles a las tradiciones internacionalistas del Partido Comunista Yugoslavo, fieles al frente socialista único. La tarea de estas fuerzas sanas del PCY consiste en obligar a sus actuales dirigentes a reconocer abierta y honestamente sus errores y a corregirlos, a romper con el nacionalismo, a volver al internacionalismo y a fortalecer por todos los medios el frente socialista único contra el imperialismo, o, si los actuales dirigentes del PCY resultan incapaces de hacerlo, sustituirlos y promover una nueva dirección internacionalista del PCY. El Buró de Información no duda de que el Partido Comunista de Yugoslavia sabrá cumplir esta honrosa tarea. Pravda. 1948. 29 de junio.