Al camarada Mao Zedong. Hemos recibido su extenso telegrama sobre la propuesta de paz de Nankín. 1. Por supuesto, sería mejor si la propuesta de paz del gobierno de Nankín no existiera, si no existiera toda esta maniobra de paz de Estados Unidos. Está claro que esta maniobra no es deseable, ya que puede causar inconvenientes a nuestra causa común. Pero, desafortunadamente, esta maniobra existe, es un hecho, y no podemos cerrar los ojos ante este hecho, estamos obligados a tenerlo en cuenta. 2. No hay duda de que la propuesta de paz de los nankineses y de Estados Unidos es una manifestación de una política de engaño. En primer lugar, porque los nankineses en realidad no quieren la paz con el Partido Comunista, ya que la paz con el Partido Comunista significaría la renuncia del Kuomintang a su política fundamental de liquidación del Partido Comunista y de sus tropas, y esta renuncia conduciría a la muerte política de los dirigentes del Kuomintang y al completo desmoronamiento de las tropas del Kuomintang.

En segundo lugar, porque saben que el Partido Comunista no aceptará la paz con el Kuomintang, ya que no puede renunciar a su política fundamental de liquidar al Kuomintang y a sus tropas. ¿Qué quieren los nankineses en última instancia? No quieren la paz con el Partido Comunista, sino una tregua con él, un cese temporal de las acciones militares, para utilizar la tregua como un respiro, poner en orden las tropas del Kuomintang, reforzar la orilla sur del Yangtsé, traer armamento desde EE. UU., acumular fuerzas y luego romper la tregua y atacar a las tropas populares de liberación, echando la culpa de la ruptura de las negociaciones al Partido Comunista. Lo mínimo que quieren es impedir que el Partido Comunista acabe de rematar a las tropas del Kuomintang. Esta es la base de la actual política de engaño llevada a cabo por los nankineses y EE. UU. 3. ¿Cómo se puede responder a semejante maniobra de los nankineses y EE. UU.? Son posibles dos respuestas. Primera respuesta: rechazar directa y abiertamente las propuestas de paz de los nankineses y, con ello, proclamar la necesidad de continuar la guerra civil.

Pero ¿qué significará esto? Esto significa, en primer lugar, que ustedes han puesto sobre la mesa su principal carta de triunfo y entregan en manos de los miembros del Kuomintang un arma tan importante como la bandera de la paz. Esto significa, en segundo lugar, que ustedes ayudan a sus enemigos en China y fuera de China a denigrar al Partido Comunista como partidario de la continuación de la guerra civil y a elogiar al Kuomintang como defensor de la paz.

Esto significa, en tercer lugar, que ustedes dan a los EE. UU. la posibilidad de procesar a la opinión pública de Europa y América en el sentido de que con el Partido Comunista la paz es imposible, pues este no quiere la paz, que el único medio de lograr la paz en China es organizar una intervención armada de las potencias, similar a la intervención que se llevó a cabo en Rusia durante cuatro años, de 1918 a 1921. Nosotros pensamos que una respuesta directa y sin tapujos es buena cuando se trata con personas honestas, pero si hay que tratar con estafadores políticos, como los nankineses, una respuesta directa y sin tapujos puede volverse peligrosa. Pero es posible también otra respuesta. A saber: a) reconocer como deseable el establecimiento de la paz en China; b) llevar las negociaciones entre las partes sin mediadores extranjeros, pues China es un país independiente y no necesita mediadores extranjeros; c) llevar las negociaciones entre el Partido Comunista y el Kuomintang como partido, y no con el gobierno de Nankín, que es el culpable de la guerra civil y que, en vista de ello, ha perdido la confianza del pueblo; d) tan pronto como las partes lleguen a un acuerdo sobre las cuestiones de la paz y la dirección de China, cesan las acciones militares. ¿Puede el Kuomintang aceptar estas condiciones? Nosotros pensamos que no puede. Pero si el Kuomintang no acepta estas condiciones, el pueblo comprenderá que el culpable de la continuación de la guerra civil es el Kuomintang, y no el Partido Comunista. La bandera de la paz, en este caso, queda en manos del Partido Comunista. Esta circunstancia es importante especialmente ahora, cuando en China ha aparecido una multitud de personas cansadas de la guerra civil y dispuestas a apoyar a los partidarios del establecimiento de la paz. Pero admitamos lo improbable y supongamos que el Kuomintang ha aceptado estas condiciones. ¿Cuáles deben ser los planes de acción del Partido Comunista? Será necesario, en primer lugar, no cesar las acciones militares, crear órganos centrales de gobierno de coalición de tal modo que en el Consejo Consultivo aproximadamente tres quintos de los puestos, y en el gobierno dos tercios de las carteras, queden en manos de los comunistas, y los demás puestos y carteras se distribuyan entre otros partidos democráticos y el Kuomintang. Será necesario, en segundo lugar, que los cargos de primer ministro, comandante en jefe y, en lo posible, de presidente queden en manos de los comunistas. Será necesario, en tercer lugar, que el Consejo Consultivo declare al gobierno de coalición así creado como el único gobierno de China, y a cualquier otro gobierno que pretenda asumir el papel de gobierno de China, declararlo grupo amotinado e impostor, sujeto a ser suprimido. Es necesario, finalmente, que el gobierno de coalición emita una orden tanto a sus tropas como a las tropas del Kuomintang para que las tropas presten juramento de lealtad al gobierno de coalición, así como que se cesen inmediatamente las acciones militares contra aquellas tropas que hayan prestado juramento, y se continúen las acciones militares contra aquellas tropas que se hayan negado... a prestar juramento. Es poco probable que los del Kuomintang acepten estas medidas, pero si no las aceptan, tanto peor para ellos, pues quedarán definitivamente aislados, y estas medidas se llevarán a cabo sin los del Kuomintang. 4. Así entendemos nosotros el asunto, y tales son nuestros consejos para Usted. Es posible que en el telegrama anterior no expusiéramos nuestros consejos con suficiente claridad. Le rogamos que considere nuestros consejos precisamente como consejos, que a nada le obligan y que puede aceptar o rechazar. Puede estar seguro de que el rechazo de nuestros consejos no afectará a nuestras relaciones, y seguiremos siendo los mismos amigos suyos que siempre hemos sido. 5. En cuanto a nuestra respuesta a la propuesta de los de Nankín sobre la mediación, nuestra respuesta se redactará en el espíritu de sus deseos. 6. No obstante, insistimos en que aplace temporalmente su viaje a Moscú, ya que su permanencia en China es muy necesaria en estos momentos. Si lo desea, podemos enviarle de inmediato a un miembro responsable del Politburó a Harbin o a otro lugar para negociar sobre las cuestiones que le interesan. Filippov 14 de enero de 1949. Nóvaya i novéishaya istóriya. 1994. N.º 4–5. Págs. 136–138. AP RF. F. 45. Op. 1. D. 330. L. 110–113.