Permítanme saludarles a ustedes y, en su persona, al pueblo alemán con motivo de la formación de la República Democrática Alemana y de la elección del primero, como presidente, y del segundo, como primer ministro de la República Democrática Alemana.

La formación de la República Alemana democrática y amante de la paz constituye un punto de inflexión en la historia de Europa. No cabe duda de que la existencia de una Alemania democrática y amante de la paz, junto con la existencia de la Unión Soviética amante de la paz, excluye la posibilidad de nuevas guerras en Europa, pone fin a los derramamientos de sangre en Europa y hace imposible la esclavización de los países europeos por los imperialistas mundiales.

La experiencia de la última guerra ha demostrado que las mayores víctimas en esta guerra las sufrieron los pueblos alemán y soviético, que estos dos pueblos poseen las mayores potencialidades en Europa para realizar grandes acciones de importancia mundial. Si estos dos pueblos manifiestan la decisión de luchar por la paz con la misma tensión de sus fuerzas con la que llevaron la guerra, entonces la paz en Europa puede considerarse asegurada.

De este modo, al poner los cimientos de una Alemania única, democrática y amante de la paz, están realizando al mismo tiempo una gran obra para toda Europa, asegurándole una paz duradera.

Pueden estar seguros de que, siguiendo este camino y fortaleciendo la causa de la paz, encontrarán una gran simpatía y el apoyo activo de todos los pueblos del mundo, incluidos los pueblos americano, inglés, francés, polaco, checoslovaco, italiano, sin hablar ya del pacífico pueblo soviético.

Les deseo éxito en este nuevo y glorioso camino. ¡Que viva y prospere una Alemania unida, independiente, democrática y amante de la paz!

I. STALIN

13 de octubre de 1949

Pravda, 14 de octubre de 1949