Estimado señor K. Iwamoto: He recibido su solicitud de enviar un mensaje de Año Nuevo al pueblo japonés.

Los dirigentes soviéticos no tienen la tradición de que el primer ministro de un Estado extranjero se dirija al pueblo de otro Estado con sus deseos. Sin embargo, la profunda simpatía de los pueblos de la Unión Soviética hacia el pueblo japonés, que se ha visto en desgracia a causa de la ocupación extranjera, me obliga a hacer una excepción a la regla y satisfacer su solicitud.

Ruego transmitir al pueblo japonés que le deseo libertad y felicidad, que le deseo pleno éxito en su valiente lucha por la independencia de su patria.

Los pueblos de la Unión Soviética experimentaron en el pasado los horrores de la ocupación extranjera, en la que también participaron los imperialistas japoneses. Por eso comprenden plenamente los sufrimientos del pueblo japonés, le profesan una profunda simpatía y creen que logrará el renacimiento y la independencia de su patria, del mismo modo que lo lograron en su día los pueblos de la Unión Soviética.

Deseo a los obreros japoneses la liberación del desempleo y de los bajos salarios, la eliminación de los altos precios de los bienes de consumo masivo y éxito en la lucha por la preservación de la paz.

Deseo a los campesinos japoneses la liberación de la falta de tierra y de la escasez de tierra, la eliminación de los altos impuestos y éxito en la lucha por la preservación de la paz.

Deseo a todo el pueblo japonés y a su intelectualidad la victoria completa de las fuerzas democráticas de Japón, la revitalización y el auge de la vida económica del país, el florecimiento de la cultura nacional, la ciencia, el arte y el éxito en la lucha por la preservación de la paz.

Atentamente

J. STALIN

1951, 31 de diciembre

Pravda. 1 de enero de 1952