LETTER TO V. I. LENIN FROM THE EASTERN FRONT, January 5, 1919
Письмо В.И. Ленину с Восточного фронта 5 января 1919 г.
Carta a V. I. Lenin desde el frente del sur
To Comrade Lenin,
Chairman of the Council of Defence.
The investigation has begun. We shall keep you regularly informed of its progress. Meanwhile we consider it necessary to bring one urgent need of the Third Army to your attention. The fact is that of the Third Army (more than 30,000 men), there remain only about 11,000 weary and battered soldiers who can scarcely contain the enemy’s onslaught. The units sent by the Commander-in-Chief are unreliable, in part even hostile and require thorough sifting. To save the remnants of the Third Army and to prevent a swift enemy advance on Vyatka (according to all reports from the command of the front and the Third Army, this is a very real danger it is absolutely essential urgently to transfer at least three thoroughly reliable regiments from Russia and place them at the disposal of the army commander. We urgently request you to exert pressure on the appropriate
MANUSCRIPT OF THE LETTER OF J. V. STALIN
AND F. E. DZERZHINSKY TO V. I. LENIN,
JANUARY 5, 1919
(Reduced)
MANUSCRIPT OF THE LETTER OF J. V. STALIN
AND F. E. DZERZHINSKY TO V. I. LENIN,
JANUARY 5, 1919
(Reduced)
military authorities to this end. We repeat, unless this is done Vyatka runs the risk of suffering the same fate as Perm. Such is the general opinion of the comrades concerned, and all the facts at our disposal lead us to
endorse it.
Stalin
F. Dzerzhinsky
Vyatka,
January 5, 1919,
8 p. m.
First published
in Pravda, No. 301,
December 21, 1929
Расследование начато. О ходе расследования будем сообщать попутно. Пока считаем
нужным заявить Вам об одной, не терпящей отлагательства, нужде III армии. Дело в
том, что от III армии (более 30 тысяч человек) осталось лишь около 11 тысяч
усталых, истрепанных солдат, еле сдерживающих напор противника. Присланные
Главкомом части ненадежны, частью даже враждебны к нам и нуждаются в серьезной
фильтровке. Для спасения остатков III армии и предотвращения быстрого
продвижения противника до Вятки (по всем данным, полученным от командного
состава фронта и III армии, эта опасность совершенно реальна) абсолютно
необходимо срочно перекинуть из России в распоряжение командарма по крайней мере
три совершенно надежных полка. Настоятельно просим сделать в этом направлении
нажим на соответствующие военные учреждения. Повторяем: без такой меры Вятке
угрожает участь Перми, таково общее мнение причастных к делу товарищей, к
которому мы присоединяемся на основании всех имеющихся у нас данных.
Сталин
Ф. Дзержинский
5 января 1919 г., Вятка
8 часов вечера.
Впервые напечатано
в газете “Правда” № 301,
21 декабря 1929 г.
Camarada Lenin: Hace unos dos meses, el Alto Mando no se oponía en principio a que el golpe fundamental se asestase de Oeste a Este, a través de la cuenca del Donetz. Y si, pese a ello, no se decidió a asestar ese golpe, lo motivó refiriéndose a la “herencia” que había dejado la retirada de las tropas del Sur en el verano, es decir, la agrupación de tropas formada espontáneamente en la zona del actual Frente del Sureste, cuya reestructuración (la de esa agrupación) entrañaría una considerable pérdida de tiempo, beneficiosa para Denikin. Únicamente por ello no objeté contra la dirección del golpe oficialmente adoptada. Pero ahora la situación y la agrupación de fuerzas relacionada con ella han cambiado radicalmente: el VIII Ejército (el más importante entre los del viejo Frente del Sur) se ha desplazado a la zona del Frente del Sur se encuentra de cara a la cuenca del Donetz; el cuerpo de caballería de Budionny (otra fuerza importante) también se ha desplazado a la zona del Frente del Sur; además, se cuenta allí con una nueva fuerza, la división letona, que dentro de un mes habrá sido completada y representará de nuevo una fuerza temible para Denikin. Cómo ve usted, la vieja agrupación (la “herencia”) ya no existe. ¿Qué induce, pues, al Alto Mando (al Cuartel General) a insistir en el viejo plan? Por lo visto, nada que no sea contumacia, o, si se prefiere, fraccionalismo, un fraccionalismo de lo más necio y de lo más peligroso para la República, cultivado en el Alto Mando por ese gallito “estratega” de Gúsev. Hace unos días, el Alto Mando dio a Shorin instrucciones de avanzar desde la zona de Tsaritsin sobre Novorossisk, a través de las estepas del Don, en una dirección que quizá sea apropiada para los vuelos de nuestros aviadores, pero que es totalmente impracticable para nuestra infantería y para nuestra artillería. Huelga demostrar que esta insensata campaña (en proyecto), a través de un medio que nos es hostil y por una zona donde no hay absolutamente caminos, encierra para nosotros el peligro de un rotundo fracaso. Se comprende fácilmente que esa campaña contra las stanitsas cosacas sólo puede, como lo ha demostrado recientemente la experiencia, agrupar a los cosacas en torno a Denikin y contra nosotros, en defensa de sus stanitsas; sólo puede servir para que Denikin aparezca como el salvador del Don; sólo puede crear un ejército cosaco para Denikin, es decir, sólo puede fortalecer a Denikin. Precisamente por esta razón es necesario modificar ahora mismo, sin demora, el viejo plan, anulado ya por la práctica, y sustituirlo por el plan de asestar el golpe principal sobre Rostov, partiendo de la zona de Vorónezh y a través de Járkov y de la cuenca del Donetz. En primer lugar, aquí no nos rodearía un medio hostil, sino, al contrario, un medio simpatizante, cosa que facilitaría nuestro avance. En segundo lugar, dispondríamos de una importantísima red ferroviaria (la del Donetz) y de la arteria fundamental entre las que nutren el ejército de Denikin, la línea Vorónezh-Rostov (su pérdida dejaría al ejército cosaco sin aprovisionamiento durante el invierno, pues el Don, por el que se abastece dicho ejército, se habrá helado, y el ferrocarril del Este del Donetz, el de Lijaia-Tsaritsin, habrá sido cortado). En tercer lugar, con este avance cortaríamos al ejército de Denikin en dos partes, una de las cuales, el ejército voluntario, la dejaríamos a merced de Majnó, y a la otra, los ejércitos cosacos, la pondríamos en peligro de verse envuelta por su retaguardia. En cuarto lugar, ganaríamos la posibilidad de indisponer a los cosacos con Denikin, quien, si nuestro avance se viese coronado por el éxito, trataría de desplazar hacia el Oeste las unidades cosacas, cosa que no consentiría la mayoría de los cosacos, naturalmente, si para entonces les hubiésemos propuesto la paz, negociaciones de paz, etc. En quinto lugar, obtendríamos carbón, y Denikin se quedaría sin él. Este plan debe ser adoptado sin tardanza, pues el plan de desplazamiento y distribución de los regimientos sustentado, por el Alto Mando amenaza con reducir a la nada nuestros recientes éxitos en el Frente del Sur. Ya no hablo de que el Cuartel General hace caso omiso de la última disposición del Comité Central y del Gobierno -“Todo para el Frente del Sur”- y que de hecho ya la ha anulado. En pocas palabras: no hay que resucitar en ningún caso el viejo plan, que ha sido rechazado ya por la vida. Eso sería peligroso para la República y -no cabe la menor duda- aliviaría la situación de Denikin. Hay que sustituido por otro plan. Las condiciones y las circunstancias no sólo han madurado para ello, sino que lo exigen imperiosamente. En ese caso, la distribución de los regimientos también se efectuaría de modo diferente. Si no se obra así, mi trabajo en el Frente del Sur no tendría sentido y sería criminal e inútil, cosa que me da el derecho o, mejor dicho, me obliga a ir a cualquier sitio, aunque sea al infierno, con tal de no quedarme en el Frente del Sur. Suyo, Stalin Siérpujov,
15 de octubre de 1919.
Publicada por primera vez el 21 de diciembre de 1929, en el núm. 301 de “Pravda”.