La estrategia y la tactica politicas de los comunistas rusos
Esbozo del plan de un folleto I. Definición de los términos y objeto de la investigación. 1) El radio de acción y la esfera de aplicación de la estrategia y de la táctica política. Si se acepta que el movimiento del proletariado tiene dos aspectos, el objetivo y el subjetivo, indudablemente la esfera de acción de la estrategia y de la táctica se limita al aspecto subjetivo del movimiento. El aspecto objetivo son los procesos de desarrollo que se operan fuera y alrededor del proletariado, independientemente de su voluntad y de la voluntad de su Partido, y que, en última instancia, determinan el desarrollo de toda la sociedad. El aspecto subjetivo son los procesos que se operan en el seno del proletariado, como reflejo en la conciencia de éste de los procesos objetivos. Son procesos que aceleran o frenan el desenvolvimiento de estos últimos, pero sin determinarlos en modo alguno. 2) La teoría del marxismo, que estudia, ante todo, los procesos objetivos en su desarrollo y declinación, establece la tendencia del desarrollo, indica la clase o las clases que indefectiblemente ascienden al Poder o bien las que irremisiblemente caen, las que deben caer. 3) El programa del marxismo, que se basa en las conclusiones de la teoría, determina el objetivo del movimiento de la clase ascendente, en este caso del proletariado, durante un cierto periodo del desarrollo del capitalismo o bien durante todo el período capitalista (programa mínimo y programa máximo). 4) La estrategia, que se guía por las indicaciones del programa y se apoya en la apreciación de las fuerzas interiores (nacionales) e internacionales en lucha, determina el camino general, la orientación general, por la que debe encauzarse el movimiento revolucionario del proletariado, con el fin de alcanzar los mejores resultados, dada la correlación de fuerzas que se está gestando y desarrollando. Conforme a esto, la estrategia traza el esquema de distribución de las fuerzas del proletariado y de sus aliados en el frente social (dispositivo general). No hay que confundir la tarea de “trazar el esquema de distribución de las fuerzas” con el trabajo mismo (práctico concreto) de colocar, de distribuir las fuerzas, que realizan juntas la táctica y la estrategia. Esto no quiere decir que la estrategia se circunscriba a determinar el camino y a trazar el esquema de la distribución de las fuerzas de combate en el campo del proletariado. Por el contrario, orienta la lucha y hace sus rectificaciones en el curso de la táctica durante todo el período del viraje, utilizando hábilmente las reservas que tiene a su disposición y maniobrando con el fin de apoyar a la táctica. 5) La táctica, que se guía por las indicaciones de la estrategia y por la experiencia del movimiento revolucionario, tanto en el propio país como en los países vecinos, que tiene en cuenta en cada momento el estado de las fuerzas, tanto las del proletariado y las de sus aliados (el mayor o menor grado de cultura, el mayor o menor grado de organización y de conciencia, la existencia de estas o aquellas tradiciones, de estas o aquellas formas del movimiento, de las formas de organización, de las fundamentales y de las auxiliares), como las del campo enemigo, y que aprovecha las disensiones y cualquier desconcierto en el campo del enemigo, traza las vías concretas para conquistar a las amplias masas, ponerlas de parte del proletariado revolucionario y llevarlas a ocupar posiciones de combate en el frente social (ajustándose al esquema de distribución de las fuerzas, trazado sobre la base del plan estratégico), con el fin de preparar mejor los éxitos estratégicos. Conforme a esto, da las consignas y las directivas del Partido o las modifica. 6) La estrategia cambia en los momentos de los virajes, de los cambios decisivos de la historia, y abarca el período comprendido desde un viraje (cambio decisivo) hasta otro. Por eso, encauza el movimiento hacia un determinado objetivo general, que comprende los intereses del proletariado durante todo este período, y se propone ganar la guerra de clases que llena todo este período, debido a lo cual permanece durante todo él sin modificaciones. La táctica, en cambio, está determinada por los flujos y los reflujos del viraje en cuestión, del período estratégico dado, por la correlación de las fuerzas en lucha, por las formas de la lucha (del movimiento), por el ritmo del movimiento, por el terreno de la lucha en cada momento dado, en cada zona dada; y como estos factores cambian con arreglo a las condiciones de lugar y de tiempo en el periodo comprendido entre dos virajes, la táctica, que no abarca toda la guerra, sino solamente cada una de las batallas que conducen a ganar o a perder la guerra, cambia (puede cambiar) varias veces en el curso de un período estratégico. El período estratégico es más prolongado que el periodo táctico. La táctica está subordinada a los intereses de la estrategia. Los éxitos tácticos, en general, preparan los éxitos estratégicos. La misión de la táctica consiste en llevar a las masas a la lucha, en lanzar las consignas, en conducir a las masas a nuevas posiciones, todo ello de manera que la lucha dé como
resultado el triunfo en la guerra, es decir, el éxito estratégico. Pero hay casos en que el éxito táctico malogra o demora el éxito estratégico, debido a lo cual, en tales casos, procede desdeñar los éxitos tácticos. Un ejemplo. A comienzos de 1917, durante el período de Kerenski, nuestra agitación contra la guerra entre los obreros y los soldados indudablemente surtía resultados tácticos contraproducentes, ya que las masas echaban a nuestros oradores de la tribuna, los golpeaban e incluso a veces los despedazaban; las masas no afluían al Partido, sino que se apartaban de él. Pero esta agitación, a pesar de su revés táctico, coadyuvaba a un gran éxito estratégico, puesto que las masas no tardaron en comprender que nuestra agitación contra la guerra era justa, y esto aceleró y propició después su paso al lado del Partido. O bien, este otro ejemplo. La exigencia de la Internacional Comunista en el sentido de deslindarse de los reformistas y de los centristas, en cumplimiento de las 21 condiciones14, que, sin duda, encierra cierto efecto táctico contraproducente, ya que disminuye conscientemente el número de los “partidarios” de la Internacional Comunista y la debilita temporalmente; pero, en cambio, proporciona una gran ventaja estratégica, en vista de que depura a la Internacional Comunista de elementos inseguros, lo que, sin duda alguna robustecerá a la Internacional Comunista y vigorizará su cohesión interna, es decir, fortalecerá en general su potencia. 7) La consigna de agitación y la consigna de acción. No se las debe confundir, es peligroso. La consigna de “Todo el Poder a los Soviets” fue una consigna de agitación en el período comprendido entre abril y octubre de 1917; en octubre se convirtió en consigna de acción, una vez que el C.C. del Partido, a comienzos de octubre (10-X), adoptó el acuerdo de “tomar el Poder”. El grupo de Bagdátiev confundió estas consignas, cuando se lanzó a la acción en el mes de abril en Petrogrado. 8) La directiva (general) es un llamamiento directo, y obligatorio para el Partido, a actuar en un momento y en un lugar determinado. La consigna de “Todo el Poder a los Soviets” fue una consigna de propaganda a principios de abril (las “tesis”15); en junio pasé a ser una consigna de agitación; en octubre (10-X) se convirtió en una consigna de acción, y a fines de octubre llegó a ser una verdadera directiva. Me refiero a la directiva general para todo el Partido, dando por sentado que, además, tiene que haber directivas, de carácter local, que desarrollen la directiva general. 9) Las vacilaciones de la pequeña burguesía, especialmente cuando se agudizan las crisis políticas (en Alemania, durante las elecciones al Reichstag; en Rusia, durante el periodo de Kerenski, en abril, junio y agosto, y, también en Rusia, durante lo de Cronstadt, en 192116), deben ser estudiadas detenidamente, aprovechadas y tenidas en cuenta; pero es peligroso, funesto para la causa del proletariado, dejarse influenciar por ellas. Las consignas de agitación no se pueden cambiar tomando como fundamento esas vacilaciones; pero es posible, y en ocasiones necesario, modificar o demorar esta o aquella directiva, o incluso, quizá, una consigna (de acción). Cambiar de táctica “en 24 horas” significa, precisamente, modificar una directiva o incluso una consigna de acción, pero en modo alguno una consigna de agitación. (v. la suspensión de la manifestación del 9 de junio de 1917 y otros hechos análogos.) 10) El arte del estratega y del táctico consiste en transformar acertada y oportunamente la consigna de agitación en consigna de acción, y en condensar, también oportuna y acertadamente, la consigna de acción en determinadas directivas concretas.
II. Los virajes históricos en el desarrollo de Rusia. 1) El viraje de los años 1904-1905 (la guerra ruso-japonesa puso al descubierto toda la fragilidad de la autocracia, de un lado, y la potencia del movimiento proletario y campesino de otro) y “Dos tácticas”17, de Lenin, como el plan estratégico de los marxistas correspondiente a este viraje. Un viraje hacia la revolución democrático-burguesa (en esto reside la esencia del viraje). No un contubernio liberal burgués con el zarismo bajo la hegemonía de los demócratas constitucionalistas, sino una revolución democrático-burguesa bajo la hegemonía del proletariado. (En esto reside la esencia del plan estratégico.) Este plan partía de que la revolución democrático-burguesa en Rusia impulsaría el movimiento socialista en el Occidente, desataría allí la revolución y facilitaría a Rusia el paso de la revolución burguesa a la revolución socialista (v. también las actas del III Congreso del Partido, los discursos de Lenin en el Congreso18 y el análisis del concepto de dictadura hecho tanto en el Congreso como en el folleto “La victoria de los demócratas constitucionalistas”19). Aecesidad imprescindible de tener en cuenta las fuerzas que luchan, interiores e internacionales, y, en, general, de analizar la economía y la política del período del viraje. La revolución de febrero culminó este período, con la realización de las dos terceras partes, como mínimo, del plan estratégico trazado en “Dos tácticas”. 2) El viraje de febrero-marzo de 1917 hacia la revolución soviética (la guerra imperialista, que barrió el régimen autocrático, puso al descubierto la total inconsistencia del capitalismo, reveló la absoluta inevitabilidad de la revolución socialista como única salida de la crisis), La diferencia entre la “gloriosa” revolución de febrero, llevada a cabo por el pueblo, la burguesía y el capital anglo-francés (en el aspecto internacional,
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esta revolución, por cuanto transfirió el Poder a los demócratas constitucionalistas, no introdujo ningún cambio de importancia, puesto que era la continuación de la política del capital anglo-francés) y la Revolución de Octubre, que lo hizo cambiar todo. Las “tesis” de Lenin, como el plan estratégico correspondiente al nuevo viraje. La dictadura del proletariado, como salida. Este plan parte de que “comenzaremos la revolución socialista en Rusia, derrocaremos a nuestra propia burguesía, desalaremos así la revolución en el Occidente, y, luego, los camaradas del Occidente nos ayudarán a llevar nuestra revolución hasta el fin”. Obligatorio análisis de la economía y de la política, interior e internacional, en este período de viraje (el período de la “dualidad de poderes”, las combinaciones coalicionistas, la korniloviada como síntoma de muerte de la kerenskiada, la efervescencia en los países del Occidente originada por el descontento con la guerra). 3) El viraje de octubre de 1917 (un viraje, no sólo en la historia de Rusia, sino también en la historia mundial), la instauración de la dictadura del proletariado en Rusia (octubre-noviembre-diciembre de 1917 y el primer semestre de 1918), como la ruptura del frente social internacional, contra el imperialismo mundial, que marcó un viraje hacia la liquidación del capitalismo y la instauración del régimen socialista en escala mundial y como la era que inició la guerra civil en lugar de la guerra imperialista (el decreto sobre la paz, el decreto sobre la tierra, el decreto sobre las nacionalidades, la publicación de los tratados secretos, el programa de labor constructiva, los discursos de Lenin en el II Congreso de los Soviets20, el folleto de Lenin “La tarea del Poder Soviético”21, la edificación económica). Hacer un análisis completo de la diferencia entre la estrategia y la táctica del comunismo fuera del Poder, en la oposición, y la estrategia y la táctica del comunismo en el Poder. La situación Internacional: la continuación de la guerra entre las dos camarillas imperialistas, como condición favorable (después de la firma de la paz de Brest-Litovsk) para la existencia y el desarrollo del Poder Soviético en Rusia. 4) La orientación hacia las operaciones militares contra los intervencionistas (verano de 1918 hasta fines de 1920), que se inicia tras un breve periodo de edificación pacífica, es decir, después de la paz de Brest-Litovsk. Esta orientación comenzó después de la paz de Brest-Litovsk, que reflejó la debilidad militar de la Rusia Soviética y subrayó la necesidad de crear en Rusia un Ejército Rojo, como baluarte fundamental de la Revolución Soviética. El alzamiento de los checoslovacos, la ocupación de Múrnansk, Arjánguelsk, VIadivostok y Bakú por las tropas de la Entente; la declaración de la guerra a la Rusia Soviética por la Entente: todo esto determinó definitivamente el viraje de la incipiente edificación pacífica hacia las operaciones militares, hacia la defensa del foco de la revolución mundial frente a los ataques de los enemigos interiores y exteriores. (Los discursos de Lenin acerca de la paz de Brest- Litovsk, etc.) Como la revolución social se hace esperar mucho y nos vemos abandonados a nuestra propia suerte, especialmente después de la ocupación de las zonas ya citadas, que no provocó una protesta seria por parte de los proletarios del Occidente, nos vemos obligados a concertar la indecente paz de Brest-Litovsk, para obtener una tregua que nos permita organizar nuestro propio Ejército Rojo y defender la República Soviética con nuestras propias fuerzas. “Todo para el frente, todo para la defensa de la república”. De ahí, la creación del Consejo de Defensa, etc. Es un período de guerra que imprimió su sello a toda la vida interior y exterior de Rusia. 5) La orientación hacia la edificación pacífica a partir de comienzos de 1921, después de la derrota de Wrángel; la paz con varios Estados burgueses, el tratado con Inglaterra, etc. La guerra ha terminado, pero como los socialistas occidentales todavía no están en condiciones de ayudarnos a restablecer nuestra economía, nosotros, cercados económicamente por Estados burgueses más desarrollados en el aspecto industrial, nos vemos obligados a otorgar concesiones, a concertar tratados comerciales con algunos Estados burgueses y acuerdos concesionarios con algunos grupos capitalistas; también en este terreno (en el económico) estamos abandonados a nuestra suerte y nos vemos precisados a arreglárnoslas como podemos. Todo para el restablecimiento de la economía nacional. (v. los conocidos discursos de Lenin y los folletos.) La transformación del Consejo de Defensa en Consejo de Trabajo y Defensa. 6) Las etapas del desarrollo del Partido hasta 1917: a) Organización del núcleo fundamental y, especialmente, del grupo de la “Iskra”, etc. La lucha contra el economismo. El Credo22. b) Formación de los cuadros del Partido, como base del futuro Partido obrero en la escala de toda Rusia (1895-1903), El II Congreso del Partido. c) Desarrollo de los cuadros y su estructuración como partido obrero que se refuerza con nuevos militantes incorporados en el curso del movimiento proletario. (1903-1904). El III Congreso del Partido. d) Lucha de los mencheviques contra los cuadros del Partido con el propósito de disolverlos entre las masas sin-partido (el “Congreso obrero”) y la lucha de los bolcheviques por la conservación de los cuadros del Partido, como la base del Partido. El Congreso de Londres y la derrota de los adeptos de la idea de un “congreso obrero”. e) Los liquidadores y los defensores del Partido.
Derrota de los liquidadores (1908-1910). f) Los años 1908-1916 inclusive. Período de combinación de las formas clandestinas y legales de trabajo y crecimiento de las organizaciones del Partido en todas las esferas de trabajo. 7) El Partido Comunista, como una especie de orden de los portaespadas dentro del Estado Soviético, orden que orienta, o inspira la actividad de sus organismos. La importancia de la vieja guardia en esta poderosa orden. El reforzamiento de la vieja guardia con nuevos militantes que se han templado en los últimos tres o cuatro años. ¿Tuvo razón Lenin al sostener una lucha intransigente contra los conciliadores? Sí, pues de otro modo el Partido se habría diluido y no sería un organismo, sino un conglomerado de elementos heterogéneos; el Partido no tendría la fuerza y la cohesión internas, la disciplina sin par y la flexibilidad extraordinaria, sin las cuales, ni él, ni el Poder Soviético dirigido por él, hubieran podido hacer frente al imperialismo mundial. “El Partido se fortalece depurándose” decía con razón Lassalle. Ante todo, la calidad; luego, la cantidad. 8) La cuestión de si es necesario o no el Partido del proletariado y su papel. El Partido es la oficialidad y el Estado Mayor del proletariado, que dirige todas las formas de la lucha del proletariado, en todos los aspectos de la lucha, sin excepción, y que une las diversas formas de lucha en un todo único. Decir que el Partido Comunista es innecesario significa decir que el proletariado debe luchar sin Estado Mayor, sin un núcleo dirigente que estudie de un modo especial las condiciones y elabore los métodos de lucha; significa decir que es mejor combatir sin Estado Mayor que con él, lo cual es estúpido.
III. Cuestiones. 1) El papel de la autocracia antes y después de la guerra ruso-japonesa. La guerra ruso-japonesa puso al desnudo toda la podredumbre y la debilidad de la autocracia rusa. El éxito de la huelga general política de octubre de 1905 descubrió esta debilidad en toda su extensión (el coloso de los pies de barro). Además, 1905 reveló, no sólo la debilidad de la autocracia, la endeblez de la burguesía liberal y la potencia del proletariado ruso, sino que también desmintió la extendida opinión de que la autocracia rusa era el gendarme de Europa, de que tenía fuerza para ser el gendarme de Europa. Los hechos mostraron que la autocracia rusa, sin la ayuda del capital europeo, no estaba ni siquiera en condiciones de dominar a su propia clase obrera. Mientras la clase obrera de Rusia dormía y el campesinado ruso permanecía quieto, conservando su fe en el padrecito zar, la autocracia rusa tuvo efectivamente la posibilidad de ser el gendarme de Europa; pero 1905 y, ante todo, las descargas del 9 de enero de 1905 despertaron al proletariado ruso, y el movimiento agrario de aquel mismo año quebrantó la fe del mujik en el zar. Entonces el centro de gravedad de la contrarrevolución europea se desplazó de los terratenientes rusos, a los banqueros imperialistas anglo-franceses. Los socialdemócratas alemanes, que intentaron justificar su traición al proletariado en 1914 alegando el carácter progresivo de la guerra contra la autocracia rusa, gendarme de Europa, esgrimían, en realidad, una sombra del pasado, falazmente por supuesto, ya que los auténticos gendarmes de Europa, los que disponían de las fuerzas y los medios necesarios para serlo, no estaban en Petrogrado, sino en Berlín, en París, en Londres. Entonces quedó claro para todos que Europa exportaba a Rusia no sólo socialismo, sino también contrarrevolución a través de los empréstitos al zar, etc., y Rusia a Europa, además de emigrados políticos, revolución. (En todo caso, Rusia introdujo en 1905 en Europa la huelga general como medio de lucha del proletariado.) 2) Sobre “la madurez del fruto”. ¿Cómo se puede determinar la llegada del momento de las explosiones revolucionarias? ¿Cuándo es posible decir que “el fruto está maduro”, que el período preparatorio ha terminado y que pueden iniciarse las acciones? a) Cuando rebosa, cuando se desborda el espíritu revolucionario de las masas, y nuestras consignas de acción y directivas quedan a la zaga del movimiento de las masas (v. “Por la participación en la Duma”, de Lenin, el período que precede a octubre de 1905), cuando contenemos a las masas con dificultad, y no siempre con fortuna, como ocurrió, por ejemplo, con los obreros de la fábrica Putílov y los soldados de ametralladoras durante la manifestación de julio de 1917 (v. también Lenin, “La enfermedad infantil...”23); b) Cuando la inseguridad y el desconcierto, la descomposición y la desbandada en el campo del enemigo han llegado a su punto culminante, cuando el número de los desertores y tránsfugas del campo enemigo crece de hora en hora, cuando los llamados elementos neutrales -toda esa masa de millones de personas de la pequeña burguesía urbana y rural- empiezan a volver inequívocamente la espalda al enemigo (a la autocracia o a la burguesía) y buscan la alianza con el proletariado, cuando, gracias a todo esto, los organismos enemigos de dirección y de represión cesan de actuar, se paralizan, quedan inutilizados, etc., abriendo el paso al proletariado para que ejerza su derecho a tomar el Poder. c) Cuando ambos factores (puntos a y b) coinciden en el tiempo, como en realidad suele ocurrir. Algunos creen que, para comenzar el ataque, basta con que se dé el proceso objetivo de la agonía de la clase que está en el Poder. Pero eso no es cierto.
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Es menester, además, preparar también las condiciones subjetivas indispensables para el éxito de los ataques. La misión de la estrategia y de la táctica consiste precisamente en ajustar acertada y oportunamente el trabajo de preparación de las condiciones subjetivas de los ataques a los procesos objetivos de la extinción del Poder de la clase dominantes. 3) La elección del momento. La elección del momento, en la medida en que el momento del golpe es realmente elegido por el Partido, y no impuesto por los acontecimientos, presupone dos condiciones para ser resuelta favorablemente: a) que “el fruto esté maduro” y b) un acontecimiento, acto gubernamental o cualquier acción espontánea de carácter local, que salten a la vista, como motivo adecuado y comprensible para las amplias masas, a fin de iniciar, de descargar el golpe. La inobservancia de estas dos condiciones puede dar lugar a que el golpe, lejos de ser el punto de partida para ataques generales cada vez más fuertes e intensos contra el enemigo, lejos de llegar a convertirse en un formidable golpe demoledor (y en esto consiste, en rigor, el sentido y el objeto de la acertada elección del momento), pueda, por el contrario, degenerar en un putch ridículo -grato y ventajoso para el gobierno y, en general, para el enemigo, que lo utilizará para elevar su prestigio- y convertirse en el pretexto y el punto de partida para destruir o, por lo menos, desmoralizar al Partido. Por ejemplo, la proposición de una parte del C.C. de detener a la Conferencia Democrática24, propuesta que fue rechazada por el C.C. por no satisfacer, (en modo alguno) el segundo requisito (v. lo antedicho), era desacertada desde el punto de vista de la elección del momento. En general, hay que tener cuidado de que el primer golpe (elección del momento) no se convierta en un putch, para evitar lo cual es preciso observar rigurosamente las dos condiciones mencionadas más arriba. 4) El “tanteo de fuerzas”. A veces, el Partido, después de hecha la labor preparatoria para las acciones decisivas y de haber acumulado, a su parecer, la necesario cantidad de reservas, considera oportuno efectuar una acción de sondeo, tantear las fuerzas del enemigo y comprobar la preparación de sus propias fuerzas para el combate; este tanteo de fuerzas es realizado por el Partido conscientemente, por su propia elección (como la manifestación proyectada para el 10 de junio de 1917, que fue suspendida después y sustituida por la manifestación del 18 de junio de aquel mismo año), o bien es impuesto por la situación, por una acción prematura del bando enemigo o por cualquier otro acontecimiento imprevisto (como el alzamiento de Kornílov en agosto de 1917 y la reacción del Partido Comunista, que fue un espléndido tanteo de las fuerzas). No se puede considerar el “tanteo de fuerzas” como una simple manifestación al estilo de la de mayo, y por eso el tanteo de fuerzas no puede ser calificado como un sencillo recuento de fuerzas. Por su peso específico y sus posibles resultados, es algo indudablemente mayor que una simple manifestación, si bien menor que una insurrección; es algo intermedio entre la manifestación y la insurrección o la huelga general. Cuando se dan condiciones favorables, puede desarrollarse convirtiéndose en el primer golpe (elección del momento), en una insurrección (como la acción de nuestro Partido a fines de octubre); en cambio, cuando concurren condiciones desfavorables, puede poner al Partido ante la amenaza de la destrucción (como la manifestación de los días 3 y 4 de julio de 1917). Por eso, lo más adecuado es efectuar el tanteo de fuerzas cuando “el fruto está maduro”, cuando el campo enemigo está suficientemente desmoralizado, cuando el Partido ha acumulado cierta cantidad de reservas; en pocas palabras, cuando el Partido está presto para la ofensiva, cuando el Partido no teme que el tanteo de fuerzas pueda convertirse, a causa de la situación, en el primer golpe y, luego, en la ofensiva general contra el enemigo. Al hacer el tanteo de fuerzas, el Partido debe estar dispuesto a todo. 5) El “recuento de fuerzas”. El recuento de fuerzas es una simple manifestación, que puede ser llevada a cabo en casi todas las situaciones (como, por ejemplo, la manifestación de mayo, con huelga o sin ella). Si el recuento de fuerzas no se realiza en vísperas de una franca explosión, sino en un período más o menos “pacífico”, puede terminar, a lo sumo, en una escaramuza con los representantes policíacos del Poder o con algunas unidades del ejército, sin mayores daños ni para el Partido ni para el enemigo. En cambio, si se efectúa en la atmósfera caldeada de inminentes explosiones, puede llevar al Partido a un prematuro choque decisivo con el enemigo; además, si el Partido es débil aún y no está preparado para tales choques, el enemigo puede utilizar con éxito ese “recuento de fuerzas” y aplastar las fuerzas del proletariado (de ahí los reiterados llamamientos del Partido en septiembre de 1917 a “no dejarse llevar de la provocación”). Por eso, hay que ser muy precavidos al aplicar el método del recuento de fuerzas en la atmósfera de una crisis revolucionaria que ha madurado ya, recordando que, si el Partido es débil, ese recuento puede ser convertido por el enemigo en el medio para derrotar al proletariado o, cuando menos, para debilitarle seriamente. Y, por el contrario, cuando el Partido está presto para el combate, cuando reina una franca desmoralización en las filas del enemigo, no hay que desaprovechar la ocasión; hay que comenzar por el “recuento de fuerzas", pasar al “tanteo de fuerzas” (suponiendo que las condiciones para ello sean favorables: “madurez del fruto”, etc.) e iniciar después el asalto general. 6) La táctica de la ofensiva (la táctica de las
guerras de liberación, cuando el proletariado ha tomado ya el Poder). 7) La táctica del repliegue ordenado. Cómo hay que replegarse inteligentemente en profundidad ante la evidente superioridad de las fuerzas del enemigo, para salvar, si no a la mayoría del ejército, por lo menos a sus cuadros (v. Lenin, “La enfermedad infantil... “). Cómo somos los últimos en retroceder, por ejemplo, cuando el boicot a la Duma de Witte- Dubásov. La diferencia entre la táctica del repliegue y la “táctica” de la desbandada (comp. con los mencheviques). 8) La táctica de la defensa, como medio indispensable para conservar a los cuadros y acumular fuerzas, en espera de los combates futuros. Esta táctica impone al Partido la necesidad de tomar posiciones en todos los sectores de lucha, sin excepción; la necesidad de atender debidamente a todas las armas, es decir, a todas las formas de organización, sin desdeñar en lo más mínimo a ninguna de ellas, incluso la que pueda parecer más insignificante, pues nadie sabe de antemano que sector será precisamente el primer escenario de los combates, ni qué forma de movimiento o qué forma de organización serán las que precisamente sirvan de punto de partida y de arma eficiente en manos del proletariado, cuando se inicien los combates decisivos. En otras palabras: en espera de los combates decisivos, en el período de la defensa y de la acumulación de fuerzas, el Partido debe prepararse de pies a cabeza. En espera de los combates... Pero eso no quiero decir que el Partido deba esperar, cruzado de brazos, convirtiéndose en un espectador inactivo, degenerando y dejando de ser el partido de la revolución para convertirse (si está en la oposición) en el partido de la espera. No; en este período el Partido debe evitar los combates, rehuirlos si no ha tenido tiempo todavía de acumular la necesaria cantidad de fuerzas o si la situación no lo es favorable, pero no debe desaprovechar ni una sola ocasión, por supuesto, dándose condiciones favorables, para imponer el combate al enemigo cuando esto sea desventajoso para él, mantenerle en tensión constante, desorganizar y desmoralizar sus fuerzas paso a paso, ejercitar paso a paso las fuerzas del proletariado en combates que afecten a los intereses cotidianos de este último, y así multiplicar sus propias fuerzas. Únicamente en este caso puede ser la defensa una defensa verdaderamente activa, y el Partido conservar todos los atributos de un auténtico partido de acción, y no de un partido de espera contemplativa; únicamente en este caso no desaprovechará, no dejará pasar el Partido el momento de las acciones decisivas ni se dejará pillar desprevenido por los acontecimientos. El caso de Kautsky y compañía, que no vieron el momento de llegada de la revolución proletaria en el Occidente a causa de su táctica, de “sabia” espera contemplativa y de pasividad más “sabia” todavía, es una advertencia directa. O bien el caso de los mencheviques y de los eseristas, que dejaron pasar la ocasión de tomar el Poder a causa de su táctica, de interminable espera en las cuestiones de la paz y de la tierra, debe servirnos también de advertencia. Por otra parte, está claro asimismo que no se puede abusar de la táctica de defensa activa, de la táctica de acción, porque en tal caso se corre el peligro de convertir la táctica de acciones revolucionarias del Partido Comunista en una táctica de gimnasia “revolucionaria”, es decir, en una táctica que no conduce a que el proletariado acumule fuerzas y aumente su preparación para la lucha y, por consiguiente, no conduce a acelerar la revolución, sino, por el contrario, a que se dispersen las fuerzas del proletariado, a que se debilite su preparación para la lucha y, por consiguiente, a que se demore la revolución. 9) Los fundamentos generales de la estrategia y la táctica comunistas. Son tres: a) El de tomar como base la conclusión, extraída por la teoría del marxismo y confirmada por la práctica revolucionaria, de que en los países capitalistas el proletariado es la única clase revolucionaria hasta el fin, interesada en que la humanidad se libero plenamente del capitalismo y llamada, por tanto, a ser el jefe de todas las masas oprimidas y explotadas en la lucha por el derrocamiento del capitalismo, en vista de lo cual debe orientarse todo el trabajo a garantizar la dictadura del proletariado. b) El de tomar como base la conclusión, extraída por la teoría del marxismo y confirmada por la práctica revolucionaria, de que la estrategia y la táctica del Partido Comunista de cualquier país sólo pueden ser acertadas en el caso de que no se encierren en el círculo de los intereses de “su” país, de “su” patria, de “su” proletariado; en el caso de que, por el contrario, teniendo en cuenta las condiciones y la situación de su país, pongan en primer término los intereses del proletariado internacional, los intereses de la revolución en los demás países, es decir, si por su esencia, por su espíritu, son internacionalista, si llevan a cabo “el máximo de lo realizable en un solo país (el suyo) para desarrollar, apoyar y despertar la revolución en todos los países” (v. “La revolución proletaria y el renegado Kautsky”25, de Lenin). c) El de tomar como punto de partida la negación de todo doctrinarismo (de derecha y de izquierda) al modificar la estrategia y la táctica, al elaborar nuevos planes estratégicos y líneas tácticas (Kautsky, Axelrod, Bogdánov, Bujarin), la negación del método contemplativo y del método de las citas y de los paralelos históricos, de los planes quiméricos y las fórmulas muertas (Axelrod, Plejánov), el reconocimiento de que no hay que “yacer” sobre el punto de vista del marxismo, sino mantenerse en él,
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de que “no basta con explicar el mundo” sino que hay que “transformarlo”, de que no hay que “contemplar la espalda del proletariado” ni marchar a la zaga de los acontecimientos, sino dirigir al proletariado y ser la expresión consciente del proceso inconsciente (v. “La espontaneidad y la conciencia”26, de Lenin, y el conocido, pasaje del “Manifiesto Comunista”27, de Marx, en que se dice que los comunistas son la parte más clarividente del proletariado y la que impulsa adelante). Ilustrar cada uno de estos fundamentos, y en particular el segundo y el tercero, con hechos de la experiencia, del movimiento revolucionario en Rusia y en el Occidente. 10) Tareas: a) Conquistar para el comunismo a la vanguardia del proletariado (es decir, formar cuadros, crear el Partido Comunista, elaborar el programa, las bases de la táctica). La propaganda como forma fundamental de trabajo. b) Conquistar para la vanguardia a las vastas masas de los obreros y, en general, de los trabajadores (conducir las masas a las posiciones de combate). Forma fundamental de trabajo: las acciones prácticas de las masas como preludio de los combates decisivos. 11) Reglas: a) Dominar sin excepción todas las formas de organización del proletariado y todas las formas (terrenos) del movimiento, de la lucha. (Formas de movimiento: parlamentarias y extraparlamentarias, legales y clandestinas.) b) Aprender a adaptarse a la rápida sustitución de unas formas de movimiento por otras o a complementar unas formas con otras, aprender a combinar las formas legales con las clandestinas, las parlamentarias con las extraparlamentarias (un ejemplo: el rápido paso de los bolcheviques, en julio de 1917, de las formas legales a las clandestinas, la combinación del movimiento extraparlamentario, durante las jornadas del Lena, con las acciones en la Duma). 12) La estrategia y la táctica del Partido Comunista antes y después de la toma del Poder. Cuatro particularidades. a) Lo más importante de la situación creada después de la Revolución de Octubre, en Europa en general, y en Rusia en particular, es la ruptura del frente social internacional (como resultado de la victoria sobre la burguesía rusa) en la zona de Rusia, por el proletariado de Rusia (el rompimiento con el imperialismo, la publicación de los tratados secretos, la guerra civil en lugar de la guerra imperialista, el llamamiento a los soldados invitándoles a la fraternización, el llamamiento a los obreros invitándoles a insurreccionarse contra sus gobiernos). Esta ruptura inició un viraje en la historia universal, poniendo en inmediato peligro la integridad de todo el edificio del imperialismo internacional y cambiando radicalmente, a favor de la clase obrera de Europa, la correlación de las fuerzas que luchaban en Occidente. Y esto significa que el proletariado ruso y su Partido se convirtieron, de fuerza nacional, en fuerza internacional; además, la antigua tarea del derrocar a su propia burguesía nacional fue sustituida por la nueva tarea de derrocar a la burguesía internacional., Y como la burguesía internacional, percibiendo el peligro de muerte, se trazó como tarea inmediata liquidar la brecha rusa, concentrando sus fuerzas disponibles, (sus reservas) contra la Rusia Soviética, ésta no pudo por menos, a su vez, de concentrar todas sus fuerzas para la defensa, y se vio precisada a resistir el golpe principal de la burguesía internacional. Todo esto facilitó considerablemente la lucha de los proletarios del Occidente: contra su propia burguesía y decuplicó sus simpatías por el proletariado ruso, como combatiente de vanguardia del proletariado internacional. De este modo, la realización de la tarea de derrocar a la burguesía en un solo país condujo a una nueva tarea de lucha en escala internacional, de lucha en otro plano, a la tarea de la lucha del Estado proletario contra los Estados capitalistas hostiles; y el proletariado ruso, que hasta entonces era uno de los destacamentos del proletariado internacional, se convirtió desde entonces en el destacamento avanzado, en la vanguardia del proletariado internacional. Así, pues, la tarea de desencadenar la revolución en el Occidente, para facilitarse a sí mismo, es decir, a Rusia, el coronamiento de su revolución, dejó de ser un simple deseo, convirtiéndose en la tarea eminentemente práctica del momento. Este cambio radical en las relaciones (especialmente en las relaciones internacionales), obra de Octubre, se debe íntegramente a Octubre. La revolución de febrero no rozó siquiera las relaciones internacionales. b) El segundo rasgo importante de la situación creada en Rusia después de Octubre es el cambio en la situación del proletariado y de su partido dentro de Rusia. Antes, hasta Octubre, la preocupación esencial del proletariado consistía en organizar todas las fuerzas de combate para derrocar a la burguesía, es decir, el carácter de la tarea era, primordialmente, crítico y destructivo. Ahora, después de Octubre, cuando la burguesía ya no detenta el Poder y el Estado se ha convertido en un Estado proletario, la vieja tarea ha perdido su razón de ser, dejando paso a la nueva tarea de organizar a todos los trabajadores de Rusia (al campesinado, a los artesanos, a los menestrales, a los intelectuales y a los pueblos atrasados integrantes de la R.S.F.S.R.) para la construcción de la nueva Rusia Soviética, de sus organismos económicos y militares, por una parte, y para aplastar la resistencia de la burguesía,
derrocada, pero no rematada todavía, por otra*. c) Con arreglo al cambio en la situación del proletariado dentro de Rusia y en consonancia con la nueva tarea, se modificó también la política del proletariado respecto a los grupos y sectores burgueses y pequeñoburgueses de la población de Rusia. Antes (en vísperas del derrocamiento de la burguesía), el proletariado rechazaba los acuerdos parciales con los grupos burgueses, porque esta política fortalecía a la burguesía, que detentaba el Poder; ahora, por el contrario, el proletariado es partidario de los acuerdos parciales, ya que éstos vigorizan su poder, descomponen a la burguesía y le facilitan al proletariado la domesticación de algunos grupos burgueses, le facilitan su asimilación. La diferencia entre el “reformismo" y la política de acuerdos parciales (el primero rechaza indefectiblemente el método de las acciones revolucionarias; la segunda no, y, en el caso de que la apliquen revolucionarios, parte del método revolucionario; el primero es más reducido por su volumen; la segunda, más amplia. (V. “el reformismo” y “la política de acuerdos”.) d) Con arreglo al crecimiento formidable de la fuerza y de los recursos del proletariado y del Partido Comunista, ha aumentado la magnitud de la labor estratégica del Partido Comunista. Antes, la estrategia del Partido Comunista se limitaba a trazar el plan estratégico, a maniobrar entre las diversas formas del movimiento y de las organizaciones del proletariado, así como entre las distintas reivindicaciones del movimiento (consignas), proclamando unas, retirando otras, empleando las exiguas reservas constituidas por las contradicciones entre las diferentes clases; además, el marco y la posibilidad de utilizar estas reservas estaban siempre circunscritos, como regla, a unos límites estrechos, a causa de la debilidad del Partido; ahora, después de Octubre, en primer lugar, han aumentado las reservas (las contradicciones entre los grupos sociales en Rusia, las contradicciones entre las clases y entre las nacionalidades en los Estados circundantes, las contradicciones entre los Estados circundantes, la creciente revolución socialista en el Occidente, el creciente movimiento revolucionario en el Oriente y, en general, en las colonias, etc.); en segundo lugar, se han multiplicado los medios y las posibilidades de maniobra (a los antiguos medios se han sumado otros nuevos, como, por ejemplo, la labor diplomática, el establecimiento de vínculos más reales, tanto con el movimiento socialista del Occidente como con el movimiento revolucionario
* En consonancia con esto, perdieron su razón de ser algunas antiguas formas de movimiento, como las huelgas, las insurrecciones, etc., y cambiaron congruentemente el carácter y las formas (las funciones) de la organización de la clase obrera (el Partido, los Soviets, los sindicatos, las cooperativas, las instituciones educativas y culturales). del Oriente); en tercer lugar, han surgido nuevas y más vastas posibilidades de utilizar las reservas, gracias a la multiplicación de la fuerza y de los recursos del proletariado, que en Rusia ha pasado a ser la fuerza política dominante, con sus fuerzas armadas, y que en el mundo internacional es la vanguardia del movimiento revolucionario universal. 13) Tratar especialmente: a) la cuestión del ritmo del movimiento y de su papel al determinar la estrategia y la táctica, b) el reformismo, la política de acuerdos y su mutua relación. 14) El “reformismo” (la “política de conciliación”), la “política de acuerdos” y los “acuerdos parciales” son tres cosas distintas (escribir sobre cada una de ellas por separado). Los acuerdos de los mencheviques son inadmisibles, porque parten del reformismo, es decir, de la negación de las acciones revolucionarias, en tanto que los acuerdos de los bolcheviques parten de las exigencias de las acciones revolucionarias. Precisamente por eso, para los mencheviques los acuerdos se transforman en un sistema, en una política de acuerdos, mientras que los bolcheviques sólo son partidarios de acuerdos parciales, concretos, sin hacer de ellos una política especial de acuerdos. 15) Tres períodos en el desarrollo del Partido Comunista de Rusia: a) el período de formación de la vanguardia del proletariado (es decir, del Partido), período de agrupamiento de los cuadros del Partido (en este período, el Partido es débil; tiene su programa, sus bases tácticas generales, pero como partido de acciones de masas es débil); b) el período de la lucha revolucionaria de masas bajo la dirección del Partido Comunista. En este período, el Partido se convierte, de organización de agitación de masas, en organización de acciones de masas; al período de preparación sucede el período de las acciones revolucionarias; c) el período que sigue a la toma del Poder, cuando el Partido Comunista pasa a ser el partido gobernante. 16) La fuerza política de la revolución proletaria rusa consiste en que la revolución agraria del campesinado (el derrocamiento del feudalismo) se realizó bajo la dirección del proletariado (y no de la burguesía); en que, debido a ello, la revolución democrático-burguesa fue el prólogo de la revolución proletaria, en que la ligazón de los elementos trabajadores del campesinado con el proletariado y el apoyo a aquellos por este último no sólo estaban asegurados políticamente, sino, además, afianzados orgánicamente en los Soviets, lo que granjeó al proletariado la simpatía de la inmensa mayoría de la población (precisamente por eso no es un grave mal que el proletariado no constituya la mayoría en el país). La debilidad de las revoluciones proletarias en Europa (en el continente) consiste en que allí el
La estrategia y la táctica políticas de los comunistas rusos
proletariado no tiene ni esa ligazón, con el campo ni ese apoyo del campo; allí, la liberación del campesinado del feudalismo se realizó bajo la dirección de la burguesía (y no del proletariado, débil entonces), circunstancia que, dada la indiferencia de la socialdemocracia por los intereses del campo, ha asegurado para mucho tiempo a la burguesía la simpatía de la mayoría de los campesinos*. Julio de 1921.
Se publica por primera vez.
* El presente esbozo del plan de un folleto fue utilizado por el autor para el folleto “Los fundamentos del Leninismo”, publicado en 1924 y que figura en el tomo 6 de las Obras de J. V. Stalin. La primera parte del esbozo del plan sirvió para el artículo “En torno a la cuestión de la estrategia y de la táctica de los comunistas rusos”, publicado en 1923 e incluido en el tomo 5 de las Obras de J. V. Stalin, y algunas de sus tesis fueron empleadas por el autor para el artículo “El Partido antes y después de la toma del Poder”, publicado en agosto de 1921 e incluido en el tomo 5 de las Obras de J. V. Stalin. (A. de la Red.)